jueves, 19 de enero de 2017

Autoridades peruanas liberan a transportistas bolivianos detenidos por supuesto narcotráfico

El presidente de la Cámara de Transporte Pesado de la ciudad de El Alto, Gustavo Rivadeneira, confirmó el jueves que las autoridades peruanas liberaron a los 12 transportistas bolivianos, acusados de narcotráfico, al no encontrarse indicios de ese delito.

"Sí, los han liberado a los transportistas, ha habido un mal accionar de la Policía peruana", dijo el dirigente a la ABI e informó que esa institución peruana "no encontró ninguna situación que los pueda involucrar (con el narcotráfico) a los compañeros".

Los 12 transportistas fueron detenidos por la Policía peruana el 8 de noviembre del año pasado en la localidad de Pisco, acusados de transportar cocaína camuflada en el interior de sus camiones, que llevaban minerales.

Sin embargo, Rivadeneira lamentó que las autoridades de ese vecino país hayan incautado los camiones de esos transportistas, pese a no encontrar evidencias, por lo que anunció que se recurrirá a la Cancillería para solicitar la liberación de los motorizados, que en total son 24, y presentar una queja formal sobre el trato que recibieron los choferes.

"Nosotros hemos pasado notas al Ministerio de Minería, la Cancillería tiene conocimiento de esto y obviamente al no encontrar sustancias por la que se les había detenido creo que ellos tendrían que dar curso a la liberación de los camiones con una nota", indicó el dirigente.

Detienen en España a ciudadano boliviano

Un ciudadano boliviano solicitado por la justicia del país por presuntamente haber pagado 15.000 dólares a un sicario para asesinar al exmarido de su actual pareja, fue detenido en España, anunció ayer a los medios de comunicación la Policía española.

El sospechoso, arrestado en Algeciras (Andalucía, sur) el 12 de enero, tenía una orden de captura internacional en Interpol a pedido de la justicia boliviana, que lo acusa de ser el autor intelectual del crimen, indicó el comunicado de la Policía.

El detenido, de quien no se divulgó ni la identidad ni la edad, habría pagado 15.000 dólares a un sicario, quien asesinó al exesposo de su pareja en 2014 en el departamento de Santa Cruz.

“Tras las pesquisas oportunas, los policías localizaron el domicilio” del boliviano en Algeciras y lo detuvieron, señaló el texto.

Será extraditado

Consultada por la AFP, la Policía española dijo desconocer cuánto tiempo llevaba el sospechoso boliviano en ese país de Europa.

El hombre quedó a disposición de la Audiencia Nacional, un alto tribunal especializado en casos internacionales, para tramitar su extradición solicitada por autoridades del Gobierno de Bolivia.

jueves, 12 de enero de 2017

Bolivianos celebran Alasita en Argentina


Residentes bolivianos en Argentina se preparan para una nueva versión de la Fiesta de Alasita, que se realizará el martes 24 de enero en el parque Indoamericano de la ciudad de Buenos Aires.

La réplica de la fiesta al Dios de la Abundancia (Ekeko) solo dura un día en la ciudad argentina, a diferencia de La Paz, donde se desarrolla durante tres semanas.
Según la página http://www.consuladodebolivia.com.ar, del consulado dirigido por Sixto Valdez, la fiesta de la Alasita (que en aymara significa cómprame) se celebra en Buenos Aires hace casi 40 años.
Es una de las prácticas culturales más conocidas de la comunidad boliviana.
“Una feria artesanal cuyo verdadero fin es pedir buena suerte a los dioses. En ella se venden miniaturas con la esperanza de que se conviertan en realidad mediante la intervención de la deidad aymara Ekeko. Dinero, autos, casas en miniaturas, cada uno se dedica a conseguir lo que desea adquirir durante el año”, indica el portal.
Cada 24 de enero ya es tradición que una multitud de personas se congregue para la ocasión y disfrute del folklore, artesanías, tradición, música y baile.
El Ekeko es según las creencias paceñas un dios de la prosperidad y la fortuna, el encargado de ahuyentar las desgracias y traer la alegría al hogar.

Fiesta de Alasita en Argentina



En el parque Indoamericano de Buenos Aires, Argentina, este 24 de enero, de 11 de la mañana a 7 de la noche, la comunidad de residentes bolivianos en ese país promueve el desarrollo de una nueva edición de la Fiesta de Alasita.

Según el Consulado de Bolivia en el vecino país, ahora representado por Sixto Valdez, la Fiesta de Alasita se celebra en Buenos Aires hace aproximadamente cuatro décadas y en esta oportunidad “brindará la posibilidad a todos los vecinos de acercarse a la propuesta cultural de la colectividad boliviana. Durante el evento se rendirá honor al Ekeko (dios de la abundancia).

Habrá gastronomía y espectáculos en vivo”.

Ubicado en el área del Parque Almirante Brown, en el barrio de Villa Soldati, el Parque Indoamericano es una de las mayores áreas verdes de la capital argentina y, según los planes gubernamentales, será convertido en “el barrio de la Villa Olímpica para los Juegos Olímpicos de la Juventud” que se realizarán esa ciudad el año 2018.

miércoles, 11 de enero de 2017

Omar Sucapuca Aracaya decidió mudarse a Dublín interesado en aprender de los startups más competitivos del mundo.

Omar Sucapuca Aracaya tiene 27 años y es un solucionador de problemas profesional, su herramienta es la tecnología. Hace un año y ocho meses trabaja en una ciudad considerada como la potencial Silicon Valley de Europa: Dublín, Irlanda.

Hoy se desempeña como gestor de proyectos en una empresa de pago y cobros por diferentes medios digitales y ha participado en eventos que reúnen a creadores de startups, emprendimientos relacionados con la tecnología, de todo el mundo.

Se graduó como Ingeniero de Sistemas hace tres años, pero su inquietud por el emprendedurismo relacionado al desarrollo de la tecnología lo llevarían a lanzarse, comprando un curso de inglés por tres meses, a un país en el que no conocía a nadie.

Consiguió vivienda en una residencia de estudiantes de diferentes partes del mundo que estudiaban maestrías en tecnología y empezó a asistir a eventos de hackers y hacer networking, es decir conocer y relacionarse con diferentes personas en un contexto profesional y de negocios.

"Vengo de una familia de comerciantes y siempre me inculcaron tener un emprendimiento propio desde pequeño. Cuando estábamos en básico en un colegio fiscal, mi hermano me despertó el interés por la computación”, comenta Sucapuca sobre la relación de dos de los objetivos más importantes de su vida.

Hacia una capital tecnológica

Fue Willmar Pimentel, fundador y administrador de Bolivia Tech Hub, que le planteó una serie de posibilidades para satisfacer su avidez de conocer a desarrolladores emprendedores y sus startups en el mundo de la tecnología hace alrededor de dos años.

En dos meses estaba abordando un avión rumbo a una de las capitales tecnológicas de Europa armado con la frase: "Ve a descubrir el mundo, persigue lo que quieres”, dicha por sus padres.

Sucapuca llegó este mes a La Paz y este lunes dio una charla sobre su experiencia y las oportunidades en el ámbito tecnológico en Irlanda. Una de las cosas que no se sabe, según este joven Ingeniero de Sistemas, es que los bolivianos pueden ingresar sólo con pasaporte y tramitar una visa de turista o estudiante al llegar al país Europeo.

Digital Hub en Irlanda

A los dos meses de haber llegado a Irlanda, Sucapuca empezó a trabajar como freelance en Parkya, emprendimiento que desarrolló una aplicación móvil para encontrar parqueo en las diferentes ciudades de ese país.

La empresa estaba en The Digital Hub, el Centro Nacional para la Investigación Digital. Es una infraestructura que alberga decenas de startups donde se dan talleres, seminarios y reuniones con la finalidad de entrenar a los involucrados para que se capaciten constantemente, que su idea prospere y puedan obtener fondos de financiamiento.

Posteriormente, también en el centro, trabajó en PlayON, juegos en línea en los que se apuesta por el equipo favorito en fútbol, baloncesto y rugby. Se desempeñó como desarrollador de web, retención de clientes y programación.

Desde noviembre de 2015 trabaja en Puca (que significa fantasma en Irlanda), una empresa que aglomera diferentes startups, y trabajó en dos de ellos. Uno enfocado a cuponeras en línea y compra y venta en grandes supermercados.

"Ahora estoy como gestor de proyectos en Pay2Sender, un startup que ayudé a iniciar. Se trata del envío y petición de pagos por diferentes tipos de mensajería como correo electrónico, SMS y aplicación móvil”, detalla el joven boliviano.

El ingeniero informático se encarga de explorar nuevas formas de facilitar el servicio a los clientes a través de la tecnología.

Una de las razones por la que Irlanda es considerado el Silicon Valley europeo es por la baja tasa de intereses que se paga para establecer startups y hay instituciones y empresas que invierten en ideas emprendedoras relacionadas al desarrollo tecnológico que tengan potencial. Sucapuca ha hecho algunos emprendimientos personales, pero aún trabaja en su idea ganadora.

De Bolivia a Irlanda

Con una población que supera los 4.700.000 habitantes, Irlanda es considerado un país multicultural. La mayoría de los inmigrantes son del Reino Unido y sólo 9.000 pertenecen a países de América, sin tomar en cuenta Estados Unidos.

Sucapuca ha conocido bolivianos con diferentes profesiones. Para ellos es más difícil conseguir empleo al no estar relacionados al área de desarrollo tecnológico. "En las startups se requiere de personas que sepan de tecnología y existen muchas facilidades para ellos. Veo argentinos y brasileños que saben menos que muchos bolivianos sobre desarrollo y tienen buenos empleos”, señala.

El salario mínimo en irlanda es de seis euros por hora (alrededor de 46 bolivianos). Cuando se comienza en un startup se puede ganar entre 2.000 y 3.000 euros al mes (entre 15.000 y 23.000 bolivianos). El promedio de dinero que se necesita al mes, compartiendo un piso con otra persona, es de alrededor de 800 euros (alrededor de 6.000 bolivianos).

"Hay más demanda para el desarrollo móvil y el desarrollo web, además, personas dedicadas a los negocios y el servicio al cliente, pero para eso se necesita un inglés fluido. Para las dos primeras áreas no es un impedimento tener poco conocimiento del inglés”, finaliza Sucapuca.



Datos y detalles

Visa La visa se tramita al llegar a Irlanda, se puede permanecer con la visa de turista durante tres meses, pero se puede solicitar cambiar la situación migratoria a estudiante o profesional, demostrando que se accede a un curso o se consiguió empleo.
Pasaje El pasaje a Dublín, Irlanda, cuesta alrededor de 1.000 euros desde Bolivia (aproximadamente 7. 700 bolivianos).
Contacto Si desea ponerse en contacto con Omar Sucapuca y obtener más información puede escribir a: omar.sucapuca@eu.puca.com o a su cuenta de Twitter @techsuca.

Eduardo Valdivia, un maestro boliviano en Alemania


La construcción de instrumentos, conocida como lutería, no ha cambiado demasiado a lo largo de los siglos, pues aún se sigue utilizando las mismas herramientas que eran usadas por los antiguos maestros, como Antonio Stradivarius. Lo que puede marcar la diferencia hoy en día es la constancia y el trabajo bien hecho. Y esas cualidades solo las pueden tener los que demuestran su talento a través del producto terminado y, además, ejecutado.

El trabajo de Eduardo Valdivia Rivera es una muestra de ello. Se trata de uno de los lutier más prestigiosos de Alemania, donde ha obtenido tres títulos de maestro constructor, siendo el único del país europeo que lo ha logrado.

Los inicios
El cruceño vivió cuatro años en Colombia, donde aprendió a construir y reparar guitarras. Antes había estado en Venezuela, donde llegó a colaborar con una organización de izquierda y fue inculpado de una serie de delitos por el Gobierno, lo que lo obligó a vivir en la clandestinidad.

“Convertirme en lutier fue parte de una situación fortuita. Mi profesión era la de ingeniero civil especializado en hidráulica, la que ejercí unos años. Fue en 1974 cuando llegué a Colombia. Allí sobreviví un año indocumentado y clandestino. Para no morir de hambre pedí a un amigo lutier español, Ramón Blanco Suárez, la ayuda y orientación para aprender a construir y reparar una guitarra”, cuenta Valdivia.

“En 1979 viajé a Italia y logré recuperar mi documentación real en la embajada de Bolivia en el Vaticano. En Italia aprendí a construir violines, busqué trabajo en toda Europa como lutier y fui aceptado en Alemania en un taller de muchísima tradición: Hopf Instrumentenwerkstatt. Allí gané mucha experiencia y también aprendí a construir flautas de concierto”

Su consolidación
Después de tres años de aprendizaje en una escuela especializada y de trabajar seis años en un taller donde aprendió las técnicas de elaboración y la teoría, realizó un curso de maestro de dos años. Rindió examen ante la cámara de artesanos, compuesta por maestros y profesionales de la materia y, finalmente, obtuvo tres títulos: constructor de instrumentos de cuerda, instrumentos de arco o frotado y de instrumentos de viento de madera.

De Santa Cruz recuerda fines de los años 50, cuando dejó una ciudad con calles de tierra en la que los vecinos se hablaban de patio a patio, además de las excursiones al río Piraí.“Regresé después de 36 años y me encontré con una metrópoli de más de cinco anillos y con una gran actividad comercial, cultural y con varias universidades”.


En esa oportunidad conoció al guitarrista cruceño Piraí Vaca, con quien entabló una gran amistad y llegó a construirle guitarras. “Conocer a Piraí Vaca fue una gran sorpresa y alegría, saber que en Bolivia no solo hubo un Jaime Laredo sino también un guitarrista de la talla de Piraí; en ese momento pensé que sería lindo que tocase un instrumento hecho por mí; es decir, una guitarra hecha por un boliviano en Alemania.

Así como Piraí, grandes artistas de diversas partes buscan a Valdivia en su taller de Berlín, donde radica con su familia desde hace décadas y donde se ganó el prestigio de ser un maestro constructor de instrumentos, un maestro boliviano


lunes, 9 de enero de 2017

Experiencia grata de una médica chuquisaqueña en Argentina



Cuando Sandra Canseco estudiaba Medicina en Sucre, tenía como hobby jugar vóley, representando a la Selección Chuquisaqueña; ahora que trabaja como médica en Buenos Aires donde se especializó, su hobby es catar vinos y viajar por el mundo con sus amigas para visitar las más exclusivas bodegas.

Desde que la doctora dejó atrás las aulas de medicina de San Francisco Xavier donde se formó con maestros como Emma y Alberto Kawano, Roberto Muñóz, Gerardo Ríos, Gonzalo y Edgar Medina, entre otros reconocidos médicos y docentes; han pasado 18 años.

Con su acento argentino, cuenta cómo desde muy niña quería ayudar a la gente. El test de orientación vocacional que le hicieron en su colegio, el Sagrado Corazón de Jesús, le indicó con un 100% de certeza que tenía que ser médica, “no había donde perderse”, dijo a ECOS durante su visita a Sucre.

En la entrevista hace un recuento de sus 12 años de estudios antes de ejercer su profesión; de la experiencia como residente del Hospital de Clínicas de Buenos Aires donde hizo sus especialidades en Clínica Médica y Gastroenterología, y de su trabajo en el vecino país donde ejerce una exitosa carrera en la subespecialidad en endoscopía y ecoendoscopía.

Asimismo comenta sobre el nuevo desafío que asumió como Sub Directora y fundadora de la Carrera de Endoscopia en la Universidad de Buenos Aires (UBA) donde practica la docencia, mientras aspira a convertirse en Presidenta de la Sociedad de Gastroenterología de la Argentina, de la cual actualmente es Subsecretaria.

Es feliz con la vida que ha construido en Buenos Aires y con su profesión que la mantiene activa y con la mente ágil. Contó que cada noche se toma una copa de vino que en los días pesados la ayudan a “hacer tierra” y decir “bueno, ya pasó. Mañana será otro día”. Sus logros le dan profunda satisfacción personal. Ella sabe lo difícil que ha sido llegar donde está y cada día es un reto para mantener su nivel

ECOS- ¿Por qué escogiste medicina?

SANDRA CANSECO (SC)- Desde que tenía cuatro años me gustaba ayudar a la gente y encontré la forma de hacerlo a través de la medicina. En esa época me preguntaban por qué había escogido una carrera en la que casi todos los médicos eran varones. Yo les respondía que así como un varón puede llegar a ser médico igual una mujer.

ECOS- ¿Es una carrera difícil?

SC- Es difícil porque un médico tiene que estudiar y leer mucho. A medida que van pasando los años, van aumentando las cosas que estudiar, pero se puede.

Recuerdo que cuando estudiaba en la Facultad de Medicina en Sucre, también practicaba deporte (Voley) de manera semiprofesional y me exigía mucha dedicación. Fue difícil dejar el deporte en mi mejor momento, pero creo que ese es justamente el momento de hacerlo para que la gente me recuerde cuando mejor jugaba. La medicina estaba primero.

ECOS- ¿Cuán larga es la Carrera de Medicina a partir de tu experiencia?

SC- A mí me llevó 12 años. Fueron cinco en la Facultad,uno de internado en el Hospital Santa Bárbara. Ya no hice el año de provincia y me fui a la Argentina al Hospital de Clínicas de Buenos Aires a hacer tres años la especialidad de Clínica Médica y dos años de Gastroenterología. Luego me sub especialicé en la técnica diagnóstica de la endoscopía e hice un año más de ecoendoscopía.

Mientras estudiaba, me comparaba con mis hermanos menores que estudiaron y ya trabajaban; en cambio yo seguía estudiando.

ECOS- Ingresaste como residente al Hospital de Clínica de Buenos Aires

SC- Fui admitida entre los cinco médicos extranjeros de un total de 30 que rendimos el examen. Para acostumbrarme me ayudó mucho mi experiencia en la Facultad en Sucre donde conocí gente de otras ciudades con culturas y costumbres diferentes, porque la Universidad de Sucre tiene bastante prestigio y tenía compañeros de Tarija, Potosí, La Paz y Santa Cruz sobre todo.

Si bien entonces era médica titulada, al entrar a este hospital universitario, fui el último soldado de un ejército de personas. Hacía las cosas más básicas y las guardias de 36 horas. Dormía seis, ocho horas antes de volver nuevamente a ese ciclo.

Creo que para todos la Residencia del primer año es difícil. A medida que pasan los años se asciende de categoría, pero también en conocimientos y responsabilidades. En segundo año se toman algunas decisiones y en tercero se está a cargo de las salas de internación y de la guardia, ordenando todo, por debajo del jefe de residentes y enseñando. a los de años inferiores.

Contábamos con todos los equipos y accesorios para hacer el trabajo y aprendíamos de los especialistas que nos daban una cátedra cuando venían a ver a los pacientes. Aproveché al máximo. Me fui haciendo práctica en el ejercicio de la medicina. Me decía a mí misma “esto realmente es medicina”.

ECOS- ¿Cómo escogiste tu especialidad en una carrera tan amplia?

SC- En mi fue un proceso. Me iba interesando por todo lo que iba viendo como patología, traumatología, pediatra, clínica médica, cirugía, ginecología u obstetricia. Quería hacer todo, pero es imposible.

Cuando terminé la carrera en Sucre, lo cierto es que me di cuenta que era médica, pero a la vez no era nada. Y ahí surge la pregunta ¿Y ahora qué hago?

Cuanto tomé la decisión de estudiar Clínica Médica (Medicina General) en el Hospital de→

→Clínicas de Buenos Aires, al principio quería terapia intensiva, pero cuando estuve en la rotación me di cuenta que no era para mí, me pareció demasiado agotador. Me gustaba también endocrinología pero ya en la práctica no me gustó mucho. Después de esos tres años sabía de todo pero al mismo tiempo no sabía nada y volví a plantearme la pregunta y ahora qué hago.Fue entonces, cuando en los últimos tres meses de rotación me tocó gastroenterología y supe que era lo mío. Llamé a casa y dije “papá me quedo dos años más”. Así hice gastroenterología en el Hospital y paralelamente estudie la carrera en la UBA.

ECOS- ¿Cómo comenzaste a trabajar en Buenos Aires?

SC- Como siempre, desde abajo. Mientras estaba en el Hospital de Clínicas practicando ecoendoscopía con un equipo viejito, en 2006 los médicos que me enseñaron me presentaron a mis actuales jefes como la mujer que mejor realizaba la técnica y que tenía una buena práctica.

Ellos eran Luis Caro y Cecilia Cerisoli, propietarios del Instituto de Gastroenterología, Endoscopía, Diagnóstico y Terapéutica (GEDYT) donde trabajo actualmente.

ECOS- ¿Era importante que hagan notar que eras mujer?

SC- Si lo era porque ellos, en ese entonces, trabajaban sólo con varones. Estaban empezando con su emprendimiento y necesitaban endoscopistas jóvenes que tengan experiencia o por lo menos interés. Les llamó la atención tener una mujer en el equipo. Claro que me aclararon que no iba a tener privilegios por ser mujer y que me iban a tratar igual que a todos. Les dije “si obvio”. Al principio solo hacía la guardia. Con el tiempo fui ganando la confianza y ascendiendo.

ECOS- ¿Qué comenzaste haciendo en GEDYT?

SC- Endoscopía alta y baja. Luego ecoendoscopía, hasta que en 2009 mi jefe Luis Caro, me dijo “negra te tenés que ir a algún lado, elegí vos dónde para hacer un entrenamiento de ecoendoscopía”. Elegí Brasil donde me fui seis meses al Hospital Das Clínicas de Sao Paulo.

Desde entonces el Instituto no ha parado de crecer. Comenzó con cuatro médicos y un anestesiólogo y actualmente somos 35 endoscopistas, 30 médicos gastroenterólogos, 30 anestesiólogos. En total 200 personas. En Argentina se dio el boom de la colonospía debido a la alta incidencia de cáncer de colon y a las políticas de salud preventiva que implementó el Gobierno. Igualmente la ecoendoscopía tuvo un crecimiento impresionante. Son las técnicas en las que me subespecialicé.

ECOS- ¿Puedes referirte a esas técnicas?

SC- La endoscopía ayuda a diagnosticar las patologías del tubo digestivo. En la endoscopía alta que abarca esófago, estómago y duodeno, y la baja o colonoscopia, que estudia el colon.

Se introduce un tubo a la cavidad que en el extremo tiene una cámara que proyecta en una pantalla la mucosa de todo el tubo digestivo donde el especialista podrá encontrar patologías o enfermedades.

Una endoscopía o colonoscopía puede durar 20 a 30 minutos bajo sedación. Los anestesiólogos usan el “propofol” que es un inductor de sueño placentero que dura lo que el estudio, de esta manera no es un examen traumático. Luego se pasa al paciente a una salita de recuperación 15 minutos y se va caminando a casa.

La ecoendoscopía es como una ecografía abdominal, solo que en esa hay órganos que no se ven bien, entonces los japoneses agregaron a la punta del endoscopio un ecógrafo que ya dentro de la cavidad abdominal hace una ecografía que permite ver claramente todos los órganos más cercanos e incluso sacar biopsia de algunos órganos. Sobre todo se aplica en patologías del páncreas.

Ya tengo 11 años de experiencia y por día hago un promedio de 15 estudios.

ECOS- ¿Cómo te actualizas?

SC- Mediante los congresos. Entre ellos el Disease Digest Week (DDW) o Semana de Enfermedades Digestivas en Estados Unidos que se realiza anualmente y donde he estado presente los últimos siete años. También en los congresos de “Gastro” de la Argentina donde doy varias charlas anuales o en congresos latinoamericanos. Estuve en Caracas, Bogotá, Cartagena, Lima, Panamá, Guayaquil, Quito y Santiago. Además de aprender, gano un amigo de cada lugar.

También voy a entrenamientos específicos de ecoendoscopía. Por ejemplo el 2015 me fui a Chicago. Igual estoy atenta todo el año sobre nuevas técnicas para buscar ese conocimiento.

ECOS- ¿Cómo es una semana habitual de trabajo para ti?

SC- Trabajo tiempo completo en el Instituto GEDYT de lunes a viernes. En las mañanas hago endoscopías o atiendo consulta. Algunas tardes hago estudios en el Instituto Alexander Flemming que es el oncológico de Buenos Aires. Una tarde a la semana atiendo en mi consultorio particular.

Dos noches a la semana doy clases en la Carrera de Endoscopía en la UBA y la práctica la hacemos una vez a la semana en el Instituto.

ECOS- Pasaste de ser alumna a docente

SC- Me gusta mucho. Es parte de la medicina, todo el tiempo estás aprendiendo, siempre hay alguien que te enseñe. Es gratificante porque ahora me toca enseñar. Eso también cuesta al principio porque uno no tiene la formación como maestro.

Hace tres años hice el TTT (Training The Training) de la Organización Mundial de Gastroenterología donde nos enseñan a los médicos cómo dar las charlas o conferencias. Definitivamente lo más difícil de mi carrera fue pararme frente a la gente con un micrófono y hablar. Ahora estoy haciendo un curso de especialización en docencia.

ECOS- Eres fundadora de la Carrera de Endoscopía ¿Cómo sucedió?

SC- Sí. En Argentina no existía la Carrera de Endoscopía ni el título de “Endoscopista”. Todos estudiamos Gastroenterología y dentro estaba esta técnica. Los especialistas luchamos por este título y con mi jefe buscamos la forma de que este título sea aprobado por el Ministerio de Salud y la única forma fue armando la Carrera de Endoscopía. Cumplimos con los alrededor de 20 pasos o requisitos que fueron aprobados por la Universidad en 2015.

En junio de 2016 comenzó el primer año lectivo. Luis Caro es el Director y yo la Sub Directora.

ECOS- ¿Conseguiste lo que quieres?

SC- Sí.Tengo un trabajo donde comencé desde abajo y donde todos me respetan y conocen. Tengo amigos no sólo de Argentina, sino de todo Latinoamérica. Sigo aprendiendo las nuevas técnicas de colegas de todo el mundo y también enseño. Vivo en un país que no es mío pero donde me reconocen como la doctora Canseco de Argentina y por trabajar allá me dicen que soy más argentina que boliviana. Suele ser difícil para un extranjero obtener ese reconocimiento.

Ante los pacientes siento que tengo una gran responsabilidad al saber que mi firma es la que determina si se va a casa porque todo está bien o si tiene que ir a una cirugía.

ECOS- ¿Qué es lo que te hace sentir más orgullosa?

SC- Que no necesité ningún padrino ni amigo que me dé el lugar que tengo. Mis estudios, mi trabajo y mi conocimiento me abrieron puertas. Esto no se acaba. Si quiero mantenerme en el nivel que llegué tengo que seguir actualizándome, leyendo, estudiando, participando de cursos. Ser docente también me mantiene actualizada. •