Buscar

Mostrando entradas con la etiqueta Malasia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Malasia. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de mayo de 2012

Tres hermanos mexicanos son condenados a morir ahorcados por narcotráfico

Los tres hermanos mexicanos González Villarreal fueron condenados hoy a morir en la horca por un tribunal de Malasia al ser declarados culpables del delito de narcotráfico, después de más de cuatro años en la cárcel

La sentencia fue emitida durante la última vista del juicio celebrado a lo largo de más de un año en el Alto Tribunal de Kuala Lumpur, en presencia de Luis Alfonso, de 44 años, Simón (37) y José Regino González Villarreal (33), así como de otros dos acusados, un malasio y un singapurés.

"Se les condena a ser ahorcados hasta morir", dijo el juez al final de una vista de más de una hora y media de duración en la que expuso sus conclusiones y leyó párrafos de la legislación penal en materia de narcotráfico.

Los tres hermanos mantuvieron el rostro serio durante la vista, pero casi no pudieron articular palabras al conocer la sentencia de boca del interprete que traducía al español lo que decía el juez en malayo e incluso Simón dejo caer algunas lágrimas.

Inmediatamente después de que se anunciara el fallo, el abogado Kitson Foong, del equipo que ha llevado la defensa de los mexicanos, calificó de "erróneo el enfoque del juez" y señaló que recurrirán contra la sentencia ante el Tribunal de Apelaciones, un proceso que según precisó "durará de un año a un año y medio".

En caso de que fueran otra vez condenados, podrán recurrir en última instancia ante el Tribunal Federal.

El fallo que condena a muerte a los cinco acusados fue leído por el mismo magistrado que ha presidido el juicio, Mohamed Zawawi, conocido por el apodo del "juez soga" por las numerosas penas de muerte que ha dictado a lo largo de su carrera judicial.

Zawawi consideró probado que los tres hermanos y los otros dos acusados habían producido estupefacientes y se basó sobre todo en los rastros de droga encontrados en las ropas que vestían cuando fueron detenidos, el 4 de marzo de 2008.

Desde su detención, Luis Alfonso, José Regino y Simón González han mantenido que son inocentes y testificado que ellos se dedicaban a la limpieza de la nave en la que fueron sorprendidos durante una redada policial.

El menor de los hermanos, que portaba una mascarilla debido a la tuberculosis que contrajo en enero, indicó que se encontraba mejor, pero que estuvo "muy delgado" por falta de alimentación.

Los acusados, vestidos con camisetas, vaqueros y sandalias, llegaron esposados y custodiados por la policía en un en un furgón desde la prisión de Sungai Buloh, a unos 50 kilómetros de la capital y en la que están encarcelados desde que comenzó el juicio, hace algo más de un año.

"Van a conducirlos a la misma cárcel (Sugai Buloh), dijo Kitsong.

En una muestra aparente de esperanza que tenían en que el veredicto fuera favorable, los hermanos mexicanos portaron consigo al tribunal bolsas con algo de ropa y una biblia, observó Efe.

"Estamos cansados, pero afrontamos el juicio con esperanza", dijo uno de los hermanos González Villarreal.

Entre el público asistente a la vista se encontraban dos funcionarios de la embajada de México, familiares del acusado malasio Lee Bonh Sia y del singapurés Lim Hung Wan, periodistas y cerca de una decena de policías de diferentes departamentos.

La legislación penal de Malasia considera el narcotráfico un grave delito para el que solo contempla la pena capital, que en este país asiático se lleva a cabo en la horca y sin aplicar al reo ningún tipo de sedante.

Los hermanos originarios del Estado de Sinaloa fueron detenidos por la Policía junto a los otros dos acusados en una nave industrial de Johor Baru, ciudad portuaria fronteriza con Singapur, en la que fue descubierto material para hacer metanfetaminas, precursores químicos y cerca de 29 kilos de esa droga, de los que un tercio desapareció del almacén en el era guardado bajo custodia policial.

La defensa indicó que argumentará su apelación en las incongruencias detectadas en los listados del material y la droga incautada aportados por peritos policiales y la desaparición de parte del alijo de estupefacientes bajo custodia de los agentes.

En opinión de la defensa, esto supone una "manipulación de las pruebas" y "vulnera" los derechos fundamentales de sus clientes.

Además, el equipo de abogados también recurrirá las pruebas de ADN que mostró droga en la ropa de los condenados, ya que el método utilizado "no se acepta en los tribunales" del Reino Unido o Australia por su escasa fiabilidad.

"Vamos a apelar puesto que la cadena de evidencias no está intacta", señaló el abogado Kitsong.

Aunque Sinaloa es conocida por acoger uno de los mayores cárteles de la droga, los hermanos mexicanos no tienen antecedentes penales y crecieron en una familia humilde de siete hermanos, de los que el menor murió en un robo.

domingo, 10 de julio de 2011

Manifestación en Malasia termina con mil detenidos

Al menos 924 personas fueron arrestadas ayer durante una protesta antigubernamental en Kuala Lumpur, donde la Policía golpeó con porras y disparó gases lacrimógenos, y cañones de agua para dispersar a más de 20.000 manifestantes. Miles de seguidores del colectivo Bersih (“libertad” en malayo), conformado por más de 60 ONG, consiguieron concentrarse en el estadio

Merdeka para pedir una reforma electoral, que incluya el uso de tinta indeleble, un mínimo de 21 días de campaña y el libre acceso de los partidos a los medios de comunicación, en desafío a la prohibición de las autoridades. El líder de la oposición, Anwar Ibrahim, que secundó la protesta, tuvo que retirarse con heridas leves por un proyectil de gas lacrimógeno, mientras que los dirigentes de Bersih y otros representantes políticos fueron arrestados por apoyar la marcha, informó la prensa local. La Policía intervino para evitar una escaramuza entre los seguidores de este movimiento y miembros de Patriot, un grupo que convocó una contramanifestación también declarada ilegal por las autoridades.

“No hay razón alguna para prohibir la manifestación, no somos un grupo violento en absoluto”, afirmó Andrew Khoo, miembro del comité de Bersih. Khoo esperaba una afluencia de 100.000 personas, pero la Policía acordonó la ciudad y detuvo a todo el que llevara una camiseta amarilla, el color distintivo de Bersih, o considerado sospechoso. En Malasia, las manifestaciones son ilegales si no cuentan con un permiso explícito de las autoridades, lo que raramente ocurre, sobre todo si la protesta es contra el Gobierno.