La junta militar que dirige Egipto tras la caída del régimen de Hosni Mubarak aseguró ayer que seguirá en el poder hasta traspasarlo a una autoridad civil, "pese a los intentos de destruir los pilares del Estado y propagar el caos para impedir la transición", mientras cristianos coptos se enfrentaron a los militares por segundo día consecutivo.
En su primera reacción a los graves disturbios de anteanoche entre manifestantes coptos y militares, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas anunció que ha encargado al Consejo de Ministros la formación de una comisión que "investigue los hechos y tome las medidas adecuadas".
En el comunicado, leído en la televisión pública egipcia, el consejo dirigido por el mariscal Husein Tantaui aseguró que "seguirá asumiendo su responsabilidad nacional (...) tras la revolución del 25 de enero".
La junta insistió en que traspasará el poder a una autoridad civil elegida democráticamente "a pesar de los intentos que pretenden destruir los pilares del Estado y propagar el caos para impedir la transición democrática deseada".
"El Consejo Militar va a tomar todas las medidas necesarias para controlar la situación y proteger la seguridad del país", reza el comunicado.
Los disturbios, con un saldo de 24 muertos y 300 heridos, han generado grandes dudas en Egipto sobre la posibilidad de poder, a estas alturas, hablar de una verdadera transición. Y entre los principales escollos que tendrá que salvar la sociedad egipcia está la convivencia entre distintas confesiones y el fin de la discriminación de la minoría cristiana. Una discriminación de la que muchos coptos, que son el 10 por ciento de los 80 millones de país, culpan principalmente al Gobierno.
El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto, que dirige el país desde la caída de Hosni Mubarak, ordenó una investigación de los hechos.
Hasta las puertas del hospital llegaron ayer las familias que debían recoger los cuerpos de los fallecidos. A continuación se trasladaron a la catedral de San Marcos donde se ofició un funeral. Frente al templo cristiano los asistentes lanzaron proclamas contra el régimen militar y contra el mariscal Mohamed Hussein Tantaui: “Abajo, abajo, abajo los militares”.
Constante violencia contra los cristianos
La violencia en Egipto contra los cristianos se ha reproducido con mayor o menor frecuencia pero como una constante.
Tras la caída del Gobierno de Hosni Mubarak se ha asentado la idea de que el propio régimen habría estado alentando dichos enfrentamientos para mantener la inestabilidad en el país y conseguir apoyos de la comunidad internacional con su consiguiente aceptación de ciertos desmanes, como el mantenimiento durante 30 años de la Ley de Emergencia.
La Fiscalía egipcia ha abierto incluso una investigación para determinar la implicación del exministro del Interior Habib el Adly como autor intelectual del atentado contra una iglesia en Alejandría que causó 24 muertos el pasado mes de enero.
“De este modo el régimen conseguía generar una necesidad de protección en los cristianos”, dijo la doctora Amira Nowaira, profesora de Literatura Inglesa en la Universidad de Alejandría.
El jeque de Al Azhar, la máxima autoridad del islam suní, Ahmed Tayeb, destacó que los sucesos del domingo no son incidentes confesionales, "porque no hay ninguna discordia sectaria en el pueblo de Egipto entre los musulmanes y los cristianos".
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