El príncipe Andrés de Inglaterra hizo más ruido del esperado a su paso por el foro económico celebrado la semana pasada en la idílica localidad suiza de Davos.
Seis meses después de su dimisión como “representante especial” de Comercio del Reino Unido, el duque de York no sólo agasajó a la delegación británica y se mofó del euro, la moneda que los británicos se resisten a adoptar, sino que -pese a no tener ya cargo oficial- mantuvo reuniones con varios empresarios y políticos de Indonesia e incluso con el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alijev.
“La oposición pidió al Gobierno de David Cameron que explique si el príncipe Andrés sigue ejerciendo de representante especial y viajando por cuenta del contribuyente británico, como si los escándalos por sus contactos con Muamar Gadafi y su hijo Saif al Islam y su amistad con el pederasta norteamericano Jeffrey Epstein no hubieran sido suficientes para justificar su despido”, escribió el periodista Carlos Fresneda en el diario español El Mundo.
Contactos dudosos
Según publicó ayer el periódico inglés The Guardian, el duque de York efectuó al menos 17 viajes desde que abandonó el cargo, a lugares tan dispares como China, Mongolia, Arabia Saudita, Qatar, Abu Dhabi, Malasia y la república de Turkmenistán.
Su paso por Bahrein provocó recientemente las protestas de la organización Human Rights Watch, al igual que su encuentro de hace dos meses en la república de Azerbaiyán con Alijev, acusado de usar la tortura contra sus propios ciudadanos.
“El Gobierno tiene que aclarar esta situación”, declaró el diputado laborista Chris Bryant. “El año pasado se nos dijo que se había prescindido de sus servicios y ahora parece que todo sigue igual. La gente tiene el derecho a saber qué intereses representa el duque de York”, agregó.
“En vísperas de la primavera árabe, el hermano menor del príncipe Carlos invitó al Palacio de Buckingham a Sakher el-Materi, yerno del depuesto dictador tunecino Ben Alí”, añade Fresneda en un reportaje sobre las andanzas del cuestionado noble inglés.
Pero ésas no fueron todas las “hazañas”, pues en noviembre del 2008 se entrevistó personalmente en Trípoli con Gadafi y un año después almorzó en Londres con su jefe de gabinete, Bashir Saleh.
Pese a los intentos iniciales de Cameron de marcar distancias con el duque, muy vinculado al Gobierno Blair, Andrés mantuvo un acceso muy directo tanto al secretario del Tesoro, George Osborne, como al titular de Asuntos Exteriores, William Hague.
Fuentes de Exteriores reconocieron a The Guardian que las gestiones del duque “fueron muy útiles para promover la cooperación comercial con gobiernos de corte autocrático, pero buenos clientes de Inglaterra”.
Y precisamente ahí es donde recaen los cuestionamientos, pues la opinión pública cree que Andrés negocia y lucra no sólo para la corona, sino también a beneficio propio.
Andrés en síntesis
Cédula El príncipe Andrés, duque de York, cuyo nombre completo es Andrés Alberto Cristián Eduardo, nació el 19 de febrero de 1960 en Buckingham. Es el cuarto en la línea de sucesión al trono británico.
Malvinas En 1978 se alistó en la Marina Real Británica. Durante la Guerra de las Malvinas sirvió en el barco HMS Invincible, donde se desempeñó en misiones de combate como piloto de helicópteros.
Negocios Tras su paso por la Marina, asumió la dirección de varios asuntos personales y de la corona británica.
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