Miles de cruceños parten cada año a diferentes países del mundo en busca de mejores oportunidades que les brinden cambios positivos a su estilo de vida. Todos ellos aseguran añorar la tierra que los vio nacer, especialmente el sabor de la comida cruceña, la cual no creen que se pueda comparar con ninguna extranjera. También comentan que la Santa Cruz que ven en los medios de comunicación no se parece en nada a la de hace 10 o 20 años por el desarrollo económico, social y arquitectónico que experimenta actualmente Santa Cruz. Sin embargo, creen que esos cambios no disimulan el alto índice de narcotráfico y delincuencia que se registran a diario y perjudican la imagen de la región que se proyecta al país y al mundo, lo cual ocasiona que los migrantes no deseen retornar a la ciudad.
Más de 110.987 cruceños están fuera
El Instituto Nacional de Estadística (INE) informó que, según los resultados obtenidos en el Censo Nacional de Población y Vivienda realizado en 2012, los departamentos de La Paz (27,5%), Cochabamba (23,2%) y Santa Cruz (22,7%), registran el mayor número de personas que migran al exterior. De igual modo se descubrió que los países de España, Argentina y Brasil son los preferidos por los cruceños al momento de partir.
Mejoras para la ciudad de los anillos
Muchos creen que los cambios que se deben dar en la ciudad son bastantes, especialmente en los temas de salud, seguridad ciudadana y aseo urbano, ya que estos influyen en el desarrollo social y económico de la región. Aseguran que las personas de escasos recursos son las más perjudicadas por la inseguridad a causa del crecimiento de las pandillas
Los cruceños que viven fuera del país no se quedaron al margen de la celebración del aniversario del grito libertario de Santa Cruz. Los residentes cruceños que viven en Madrid, España, hicieron una gran fiesta a lo camba en el polideportivo de Villa Verde, el domingo 18.
La banda Jumechi fue la encargada de poner el ritmo cruceño con canciones folclóricas de la región. La comida típica y la refrescante chicha de maíz fueron el deleite para el paladar de los compatriotas.
La jornada festiva se prolongó hasta la medianoche, desde las 10:00 hasta las 24:00, donde hubo elección y coronación de la miss Tradición Cruceña.
“Me gusta ir a las fiestas cruceñas que hacen aquí (Madrid), donde el ambiente es cien por ciento camba. En este mes es cuando más extraño Santa Cruz”, afirmó Daniela Ávalos en un contacto telefónico.
Funcionarios policiales brasileños de Corumbá, en la frontera con Bolivia, secuestraron 3 kilos y 100 gramos de cocaína escondida en una bolsa de pasancalla.
Un boliviano de 21 años fue detenido y conducido a la comisaría de la Policía Federal, acusado de tráfico internacional de drogas. En caso de ser encontrado culpable, podría recibir una sentencia de hasta 15 años de cárcel, según el Diario Corumbaense. El delito flagrante ocurrió en Posto Esdras, donde está la zona de vigilancia aduanera.
El hecho que llamó la atención a los policías fue que, cuando el viajero pasaba por el puesto de control, cargaba la bolsa de pasancallas con inusual fuerza, cuando ese producto es liviano. De acuerdo al diario O’Globo, en 2016 ya se secuestró más de una tonelada de droga en la frontera con Bolivia.
Tras allanar cuatro fábricas textiles de reconocidas marcas de ropa deportiva, agentes de la Policía Federal Argentina (PFA) rescataron en Buenos Aires a 42 personas, tres de ellas menores de edad, que eran víctimas de explotación laboral.
El portal Urgente.bo informó que se detuvo a dos hombres de nacionalidad argentina, de 34 y 26 años, respectivamente, quienes al parecer eran los dueños del lugar, y a un boliviano (47), que sería el encargado de administrar el local clandestino.
Los allanamientos se ejecutaron en los barrios porteños de Mataderos, Villa Soldati y Nueva Pompeya, en un amplio operativo policial.
Un boliviano de 38 años estuvo a punto de morir luego que una ‘lombriz solitaria’ rompió uno de los 42 condones con cocaína líquida que tenía en su estómago.
Carabineros de Chile informó que el boliviano viajaba en un bus de Iquique a Antofagasta, cuando se empezó a quejar de fuertes dolores en su vientre.
Una vez que fue atendido, los uniformados lo trasladaron al Hospital Regional Ernesto Torres Galdames, luego de una revisión con Rayos ‘X’ se percataron que había tragado 42 condones con cocaína líquida.
Los médicos salvaron la vida del boliviano y ahora permanecerá hospitalizado bajo custodia policial.
DICTADURA Un diplomático, un filósofo, un guerrillero y un líder
político fueron parte de los cientos de testigos y víctimas bolivianas
de la asonada más violenta de la historia de Chile.
El 11 de septiembre de 1973, Chile vivió la mayor confrontación interna
de su historia. El palacio de gobierno era bombardeado mientras
tanques, aviones de combate y decenas de miles de tropas imponían la ley
marcial en las calles. Se iniciaban los 17 años de la dictadura de
Augusto Pinochet Ugarte.
Dos años y 11 meses antes este país había sorprendido al mundo. En
plena Guerra Fría los chilenos eligieron en las urnas al presidente
Salvador Allende que propugnaba la vía democrática hacia el socialismo.
Aquella apuesta les costó demasiado cara a los partidos políticos de
izquierda y las organizaciones sindicales. Las fuerzas de derecha,
respaldadas generosamente por el Gobierno de Estados Unidos, no cesaron
en desgastar paulatinamente al régimen hasta precipitar una inevitable
confrontación.
En Bolivia había sucedido un proceso, en buena medida, inverso. En
agosto de 1971, el gobierno socialista del general Juan José Torres fue
derrocado por un violento golpe de Estado. El coronel Hugo Banzer
Suárez, respaldado generosamente por el Gobierno de EEUU, iniciaba una
dictadura de siete años.
Debido a aquellas circunstancias cientos de militantes de las fuerzas
de izquierda boliviana buscaron asilo en el Chile de Allende. Recibieron
cálida acogida de sus pares socialistas, comunistas,
trotskistas…Reforzaron el activismo, la militancia, el afiebrado debate
doctrinario. Y cuando llegó la hora de la confrontación, ellos también
se convirtieron en objetivo militar.
Cuatro particulares historias de bolivianos resumen quizás la
intensidad de aquellas jornadas acaecidas hace exactamente 43 años.
UN COCTEL CON FASCISTAS Y SOCIALISTAS
Probablemente, la más amable de aquellas experiencias la vivió Ramiro
Paz Cerruto, el hijo del ex presidente Víctor Paz Estenssoro. Fue gestor
de un momento sui generis en medio de la implacable represión gracias a
su amistad militar con el coronel chileno Agustín Toro. Cuatro años
antes, en julio de 1969, Paz fue designado representante adjunto de
Naciones Unidas en Santiago. Su residencia estaba a unos metros de la de
Toro, pronto se hicieron amigos entrañables. Cosas de la vida, a Ramiro
Paz, por sus actividades diplomáticas y lazos políticos, también le
tocó cultivar amistad con el entonces senador Salvador Allende. Desde
1971, paralelamente frecuentaba a exiliados bolivianos como el ex
presidente Hernán Siles, Carmen Pereira (esposa de Jaime Paz Zamora) o
Jorge Ríos Dalenz.
En esos cuatro años la vida cambió reiteradamente los papeles de sus
amigos. Allende pasó de senador a Presidente y luego a mártir político
inmolado en el palacio presidencial. Toro fue primero coronel
instructor, luego agregado militar en México y finalmente, en la
dictadura, comandante de la región militar de Concepción. Los exiliados
mutaron su estatus al de perseguidos.
Algunos días después del golpe, Ramiro Paz optó por ayudar a diversos
exiliados. Ellos eran las primeras víctimas del incipiente plan Cóndor a
través de militares enviados desde Bolivia, ya gobernada por el general
Banzer. Poco a poco empezaron a llegarle amables, pero claras y
frecuentes indirectas para que deje Chile. Decidió concluir su misión y
aceptar una consultoría en Centroamérica. Entonces organizó un coctel
de despedida sin referente conocido. Junto con sus diversas amistades
diplomáticas invitó a varios dirigentes políticos que se hallaban
clandestinos. También les pidió que asistan a los dos últimos asilados
bolivianos que permanecían en Santiago, Siles y Pereira. Y finalmente
buscó al general Toro no sólo para invitarlo, sino también para que,
como favor de amigo, garantice la seguridad de los presentes.
Y un día de principios de 1974, durante el año más feroz de la
dictadura, entre 19.00 y 21.00 horas, sucedió lo impredecible: en el
restaurante del hotel Crillón, comunistas, socialistas, democristianos y
un general del Estado Mayor de Augusto Pinochet brindaron por que
llegasen días mejores. “Me quedé a tomar la última copa con el doctor
Siles –recuerda Paz-. Él no paraba de celebrar mi audaz convocatoria”
(1).
Hoy Ramiro Paz Cerruto vive en Tarija, eventualmente realiza análisis
de coyuntura en los medios sobre los problemas políticos y económicos
del país.
UN BENIANO EN LA ISLA QUIRIQUINA
En cambio, la caída de Allende convirtió la vida del filósofo beniano
Jesús Taborga en un simil de la de Papillón. Había llegado a Chile en
noviembre de 1971 tras protagonizar junto a otros 15 fugitivos la
célebre fuga del Alto Madidi. Confinado por el gobierno banzerista en
las selvas benianas, aquel grupo osó secuestrar un avión militar y
llevarlo en precarias condiciones hasta Puno (Perú). Dos días más tarde,
Chile les concedía un jubiloso asilo y exiliados como Guido Quezada
Gambarte y René Zavaleta Mercado los recibían en Arica.
“El 9 de noviembre, nuestro arribo a Santiago coincidió con la visita
de Fidel Castro a Chile –relató Taborga a OH! a fines de 2015-. Miles y
miles de personas vitoreaban: ‘Fidel, seguro, a los yanquis dales duro’.
En la comitiva de recepción estaban el propio presidente Allende y sus
ministros. Pero ahí cerca escuché que una señora copetuda decía: ‘Esto
no va a durar mucho, los militares están ahora con el Chicho (apodo de
Allende), pero se lo sacarán de encima’”.
El septiembre de 1973, Taborga fue detenido en las calles de Santiago
junto a cientos de manifestantes que salieron a repudiar el golpe. “Las
alamedas donde un año y medio antes las multitudes tejían utopías
socialistas se estremecieron. Mujeres y niños corrían despavoridos.
Había rostros ensangrentados, cuerpos traspasados por las balas. Fui
testigo de la horrenda matanza humana que comenzó ese 11 de
septiembre”.
Tras unos días de detención e interrogatorios, Taborga fue trasladado a
la isla Quirquina frente a la población de Talcahuano. Setecientos
prisioneros políticos, tres de ellos bolivianos, fueron residenciados en
aquella base de la Armada chilena. “Allí los militares definían muchas
veces la muerte y desaparición en el mar de algún detenido –relató el
filósofo-. A otros les aplicaron la ley de fuga”. Según el testimonio,
cada vez que alguien era convocado por los vigilantes debía considerar
que podían ser sus últimos instantes de vida. (2)
Una tarde un oficial llamó a Taborga. “Así que sois boliviano, hueón
–le dijo-. Ustedes siempre reclaman el mar, quieren el mar. ¡Yo te voy a
dar el mar, hueón!”. Taborga fue llevado hasta la una orilla de la isla
y se le obligó a beber agua salada recurrentemente. Afortunadamente,
los castigos no llegaron a agravarse. Organizaciones internacionales
abogaron por varios de los detenidos en Quirquina y tres meses más
tarde el filósofo beniano fue deportado a Europa.
Jesús Taborga retornó a Bolivia en 1978. Militante del Partido
Comunista Marxista Leninista, se dedicó a la filosofía y el activismo
político durante toda su vida. Falleció el 16 de mayo de este 2016.
PACEÑOS FUSILADOS EN EL ESTADIO NACIONAL
Pero la sensación de la muerte llegó mucho más cerca del paceño José
Antonio Moreno. Desde su adolescencia fue militante del POR-Combate. Ya
veinteañero recibió instrucción guerrillera en Cuba. Y cuando en agosto
del 71 estalló el golpe de Banzer estuvo entre quienes combatieron
durante dos días en las calles de La Paz.
Testigos de aquella confrontación (3) recuerdan la presencia de José
Antonio junto a un grupo de militantes maoístas en la toma del cerro
Laikakota. Pero horas más tarde, bombardeos de cazas de la Fuerza Aérea,
primero, y descargas de regimientos blindados, luego, apagaron toda
resistencia.
El régimen de Banzer inició de inmediato una sañuda represión contra
todo lo implique “la amenaza comunista”. Moreno se refugió entonces en
Chile, donde el gobierno de Salvador Allende vivía su propia pulseada
contra la derecha y el poder transnacional.
Moreno se alineó entre las filas de los movimientos radicales de izquierda.
El 11 de septiembre de 1973, una de las primeras y más recordadas
medidas de Pinochet fue convertir el Estadio Nacional en reclusorio y
patíbulo para miles de prisioneros políticos. Antonio Moreno fue uno de
ellos. Entonces sintió la muerte más cerca que nunca.
“Caí preso junto a otros dos compañeros bolivianos, René Higueras y
Edgar Cadima –recuerda-. Al llegar al estadio nos dijeron que nos iban a
fusilar. Nos hicieron parar frente a un pelotón militar y nos vendaron
los ojos. Segundos después abrieron fuego, pero dispararon por encima,
hacia la pared que estaba a nuestras espaldas”.
Sin embargo, la ruleta de la muerte en el estadio chileno seguiría
jugando con ellos durante varios días. En un momento Moreno y Cadima
intercambiaron dramáticos pedidos. “Si muero, por favor, cuidas de mis
hijos”, solicitó el primero. “Y si yo muero, les dices a mis padres que
los quiero”, respondió Cadima. Durante días y días, una ametralladora
pesada apuntaba a la formación de miles de presos. Detrás del arma se
ubicaban escuadrillas militares y civiles encapuchados que observaban
cuidadosamente a los detenidos. “Los encapuchados separaban a tres o
cuatro, e inmediatamente los mataban con disparos –recuerda Moreno-. Por
las noches bajaba un helicóptero a la cancha y recogía los
cadáveres”.
“Tienen suerte -les dijo un día un custodio militar-. Ha llegado una
comisión de Naciones Unidas, se los van a llevar”. Poco después fueron
trasladados al refugio del convento Padre Hurtado. Y semanas más tarde
los trasladaron a París para luego distribuirlos en diversas capitales
europeas como asilados.
Moreno retornó a Bolivia a fines de los 70. Antes se integró a la
guerrilla argentina de los Montoneros. Tras la disolución del POR –
Combate, a mediados de los 80, participó activamente de organizaciones
sindicales y luego de las federaciones de juntas vecinales. Hoy realiza
consultorías y se desempeña como asesor de diversos tipos de
organizaciones sociales.
EL LÍDER QUE NO VOLVIÓ
A sus 35 años, el cochabambino Jorge Ríos Dalenz se constituía en uno
de los nuevos líderes políticos más destacados de Bolivia. Carísmático,
dicharachero, destacado alumno y, sobre todo, sólido intelectual fundó
el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). El parto de aquella
organización política se consolidó precisamente entre el golpe de Banzer
en Bolivia y el exilio en Chile. El “pecado” de Ríos fue integrarse a
los grupos que, previendo la inminencia del golpe, empezaron a
organizarse para una resistencia armada.
Los militares lo tenían muy bien identificado y él no valoró la
gravedad de la situación. No habían transcurrido ni 24 horas del
alzamiento militar. A las 10 de la mañana del 12 de septiembre, decenas
de soldados irrumpieron en el edificio donde Ríos Dalenz vivía con su
familia. Rosario Galindo, la esposa de Ríos, recordó para un reportaje
de Los Tiempos en 1998: "Vimos llegar las patrullas por la calle
Seminario. Vivíamos en el sexto piso de un edificio ubicado en esa zona.
Jorge pensó que semejante despliegue militar tenía el fin de detener a
personas que estaban directamente relacionadas con el gobierno de
Allende, algunos de ellos eran nuestros vecinos. Ni se imaginó que el
objetivo era nadie más que él".
Juan Mario Ríos Galindo era un niño de ocho años cuando vio por última
vez a su padre en manos del ejército chileno. "Mi hermano Jorge Eduardo y
yo jugábamos fulbito en el pasillo de nuestro departamento cuando vimos
llegar a los soldados –relató a Los Tiempos-. Subieron al piso y
gritaban el nombre de mi padre buscándolo. Un militar me preguntó si yo
sabía dónde estaban las armas que supuestamente mi papá escondía en la
casa... Lo bajaron y lo pusieron en un jeep sin capot, yo lo miraba
sentado desde una ventana y me hizo un gesto diciéndome chau con las
manos. Fue la última vez que lo vi".
Un arquitecto boliviano, quien vendía salteñas en Santiago y fue
detenido bajo sospecha de colaborar con la izquierda relató su
testimonio a la familia Ríos. Dijo que fue llevado a un coliseo. Allí se
encontró con Ríos Dalenz al atardecer del 13 de septiembre. Estuvieron
sentados juntos en las graderías y luego los separaron. A las dos de la
mañana del 14 de septiembre, el arquitecto, con otros presos, fue
obligado a permanecer boca abajo en las puertas de un camarín y llegó a
ver a Ríos que era conducido hacia ese sótano. Poco después, un
prisionero chileno se le acercó y le reveló que su amigo boliviano
estaba muerto. Así, muy probablemente, el golpe de Pinochet le costó a
Bolivia la muerte de un líder de grandes proyecciones.
La asonada militar chilena marcó una era en la que las que se consolidó
una virtual dictadura en toda Sudamérica. Los regímenes militares
articularon una represión transnacionalizada, multiplicaron la
corrupción, desataron un armamentismo insulso y un rezago económico sin
precedentes. Las consecuencias de aquella catástrofe se sienten a más de
cuatro décadas de su consumación.
(1) Tomado del libro Los Pasillos del Poder, editorial Universidad Gabriel René Moreno, 2006
(2) Taborga ha escrito el libro Fuga de la Prisión verde, allí suma parte de su experiencia en Chile
(3) Diversos textos y documentos respaldan y hasta citan
específicamente a José Antonio Moreno, entre ellos, “De Torres a Banzer”
(Samuel Gallardo L.), Ruptura del Proceso Revolucionario (Isaac
Sandoval R.) y Teoponte (Gustavo Rodríguez O.).
"Entre las 19:00 y 21:00 horas de aquel día, sucedió lo
impredecible: en el restaurante del hotel Crillón, comunistas,
socialistas, democristianos y un general del Estado Mayor de Augusto
Pinochet brindaron porque llegasen días mejores"
"Los encapuchados separaban a tres o cuatro, e
inmediatamente los mataban con disparos –recuerda Moreno-. Por las
noches bajaba un helicóptero a la cancha y recogía los cadáveres"
A la fecha, 3.000 pasaportes fueron tramitados en la Dirección Regional de Migración, de este total sólo 780 fueron requeridos para Chile y 1.680 para Europa.
En busca de volver a abrazar a la madre, al padre, al hermano o a los hijos, Europa se ha convertido nuevamente como el principal destino para los chuquisaqueños, especialmente España donde decenas de bolivianos residen desde hace varios años.
De acuerdo con datos proporcionados por la Dirección Distrital de Migración de Chuquisaca, los viajes hacia Chile disminuyeron y se incrementaron hacia Europa, aunque ya no con el fin de conseguir un trabajo, sino con la intención de lograr un reencuentro familiar.
El flujo migratorio hacia Chile bajó en un 26% y el repunte a Europa motivó hasta la fecha un requerimiento de 3.000 pasaportes, detalló el director distrital de Migración, Álvaro Durán.
De los 3.000 pasaportes tramitados en la Dirección Regional de Migración, 780 fueron requeridos para trasladarse a Chile con fines de trabajo; mientras que 1.680 señaron como destino España y otros países del viejo continente.
Entre 2008 y 2012 (último año contabilizado por el Instituto Nacional de Estadística de España), 97.509 bolivianos residentes en España, abandonaron ese país; la inmensa mayoría por motivos económicos.
Sin embargo, muchas otras personas se quedaron en la península ibérica o decidieron migrar a otros países europeos, por eso se prevé que al llegar las fiestas de fin de año los trámites hacia dicho continente tendrán un nuevo repunte.
Para el responsable de la oficina de la Atención al Migrante de la Pastoral de la Movilidad Humana de la Arquidiócesis de La Paz, Eduardo Siles, la reunificación familiar puede ser una excusa más que usan algunas personas para viajar a Europa donde se redujeron las fuentes laborales y hay políticas de control migratorio más fuertes, aunque también puede ser una necesidad real.
“Continúa la migración, pero usan el argumento y en otros casos es real que gente que reside muchos años en España y que ya no se va a venir, necesita reunirse con su familia o su familia necesita reunirse con ellos y entonces tiene que migrar hacia ese país”, comenta.
CHILE, EL DESTINO PARA TRABAJAR
Durán explica que el bajón migratorio hacia Chile se registró en los dos últimos meses, pero que aun así sigue siendo una meta atractiva para muchos chuquisaqueños. Las condiciones económicas del vecino país resultan más ventajosas que en otros países de Latinoamérica.
En Chile, de acuerdo con un reportaje del diario chileno La Tercera, los bolivianos son el mayor grupo de latinos que reciben cada año, constituyendo el 52.7% de la población migrante de ese país, mientras que los peruanos suman el 33.1%, segundo grupo de migrantes con mayor presencia.
En los últimos años, el incremento de viajes de bolivianos a Chile en busca de trabajo incidió en un cambio de roles en algunos rubros como el servicio doméstico. En los años 90, las mujeres peruanas repuntaban en este oficio, pero actualmente predominan las mujeres ecuatorianas y bolivianas.
Contrario a lo que se suele pensar de la población migrante, las personas de otros países que llegan a Chile suelen tener mayor nivel de instrucción. De acuerdo con el reportaje de La Tercera, los bolivianos destacan por haber completado la formación secundaria y de hecho un 39.1% de los migrantes tiene estudios universitarios; los de Colombia en un 23.7%, Argentina un 21.5% y Haití un 15.4%.
MÁS CHINOS LLEGAN A CHUQUISACA
El informe de la Dirección de Migración de Chuquisaca también reveló otro indicador interesante: que en los últimos meses de este año súbditos chinos empezaron a llegar a Chuquisaca más de lo habitual, una gran mayoría con fines laborales.
Muchos de estos ciudadanos asiáticos permanecen en la provincia Tomina, en la población de Padilla, donde la empresa constructora china Sinohydro Corporation Limited se adjudicó la construcción del tramo Padilla-El Salto, parte de la ruta Diagonal Jaime Mendoza.
A decir de Durán, muchos de los súbditos chinos están tramitando su radicatoria temporal en el país, para ello deben completar los documentos requeridos por la Ley 370 de Migración.
Empero su situación migratoria no es ilegal ya que ellos llegaron con visas laborales que les tramitó su embajada vía la Cancillería boliviana.
El querer es poder y Valeria Landívar lo sabe muy bien. Esta cruceña, que radica desde 2009 en Canadá, asumió que las crisis son oportunidades en la vida, prueba de ello es que en 2011 se convirtió en la novena persona más influyente en este país vecino de Estados Unidos y nombrada trabajadora autónoma del año.
Pero, exactamente... ¿a qué se dedica esta boliviana que triunfa en el exterior? Es experta en marketing digital y en gestión de redes sociales, embajadora de Hootsuite y partner certificada de Google. Además, se ha paseado por Europa, Latinoamérica y EEUU dando talleres y conferencias sobre lo que le apasiona: enseñar cómo alcanzar el éxito en la web, ya sea como empresa o de forma personal.
Sin embargo, detrás de este éxito ha librado grandes luchas, cuenta Valeria -que conversó con EL DEBER en su última visita a Santa Cruz, acción que repite por lo menos una vez al año.
Cuando hizo maletas y partió a un país extraño con su hija, entonces pequeña, y su esposo, dice que lo único que tenía claro era que no le sería nada fácil conseguir un trabajo relacionado con su profesión y equivocada no estaba, pues el primer problema fue el idioma: en Québec se habla francés y en el resto de Canadá, inglés.
Retos y plazos
Como el idioma era una necesidad, Valeria se dio tres meses de plazo para aprender francés y mejorar su inglés básico con el que había dejado Santa Cruz. Además de este reto no se quedó quieta, cuenta. Se dio modos para contactarse con las autoridades de Québec e hizo alianzas para dar clases de español.
A la par, tomó cursos ‘online’ en educación superior y marketing. Como hace un lustro atrás el tema de las redes sociales no estaba en boga, Valeria vio una oportunidad y se especializó en ello, por lo que los resultados empezaron a notarse dos años después, cuando un periódico publicó una lista de los 100 profesionales más influyentes en web de Québec, región con más de 8 millones de habitantes, y ella fue ubicada en el puesto 9.
Actualmente, es dueña de una empresa que brinda servicios de marketing. También forma parte del consejo de administración de la Cámara de Comercio Latinoamericana de Québec y conferencista internacional.
Esta cruceña se ha propuesto también ser la portavoz del rostro positivo de Bolivia. “Cada vez que me presento en una conferencia o taller siempre comienzo diciendo: ‘Soy Valeria Landívar y soy de Bolivia’, y aprovecho para destacar las cosas buenas de nuestro país”
José Bayro, un artista nacido en Cochabamba, está de fiesta, no porque sea su natalicio, sino porque una de sus principales esculturas está de aniversario. "El Hombre Azul”, una reconocida obra de cinco metros de altura, instalada en el Paseo de San Francisco de la ciudad de Pueblo, en México, cumple 10 años este mes.
El Hombre Azul es una pieza inspirada en el germen y el origen de la transformación de los materiales y en esencia lleva el corazón de un Ekeko (el Dios de la abundancia que se recuerda en la festividad de la Alasita), según se lee en el sitio web del artista.
Se trata de una obra representativa de la ciudad de Puebla, al grado que es considerada por la gente como una pieza de buena suerte o fortuna, dado que hay quienes le piden trabajo.
Foto: e-consulta
"Es una pieza de buena suerte. Quiero que la gente le pida trabajo y fortuna. Lo que pido es espacio para las obras. Tengo las tres, pero esta mi consentida. Es el mejor amigo”, dijo Bayro en una entrevista publicada en el sitio web e-consulta de México.
La obra refleja los siete ríos que cruzaban Puebla con la llegada de los primeros migrantes que construyeron la ciudad. Bayro recordó que su obra fue construida a base de concreto y con un soporte para que el viento no la tirara.
"Había un concurso para tener una escultura en este ícono de Puebla. Significa azul por los siete ríos de Puebla, talavera por ser de Puebla y porque en esta zona llegaron los primeros migrantes y con sus manos construyeron esta ciudad”, comentó el artista que adquirió la nacionalidad mexicana.
El artista josè Bayro.
La obra tiene tanta fama en esa ciudad, que incluso la Lotería Nacional reconoció al artista plástico a través de su sorteo "Zodiaco”, del 18 de septiembre, con la emisión de 2 millones 400 mil boletos impresos con la imagen de la escultura de El Hombre Azul.
Bayro consideró como "un regalo importante” este reconocimiento por el significado que tiene su escultura para él.
El boliviano Israel Marcos Aguilar Gutiérrez fue detenido en Paraguay. El hombre arribó a ese país en junio de este año vía aérea. Fue arrestado en una vivienda que alquilaba sobre Lapacho casi Pirizzal del barrio San Gabriel, en la ciudad de Capiatá, informó la Policía Nacional paraguaya.
Así también se procedió a la detención de otras dos personas, Alcides Barúa Espínola (30) y Cándido Vera Benítez (37). Estos fueron detenidos en la sucursal de la financiera El Comercio en San Lorenzo, según informó UltimaHora.com
De acuerdo con los informes de Investigación de Delitos, los tres detenidos forman parte de una banda delictiva que se dedica a solicitar préstamos a bancos y financieras y en las carpetas de solicitudes presentan documentos falsos.
La denuncia la realizó el mismo subgerente de la financiera El Comercio, quien se percató de que algo no estaba bien.
La Policía informó que esta banda sería la responsable de 400 operaciones apócrifas de préstamos otorgados, por que esa misma cantidad de personas habrían sido engañadas.
Los presuntos ladrones solicitaban los préstamos con nombres de personas a quienes prometían que serían parte de una nueva empresa que mejorarían los recursos económicos de las personas.
No obstante, una vez retirado el crédito, los integrantes desaparecían con todo el dinero, informó Paraguay.com
Un ciudadano boliviano fue detenido cuando ingresó a Chile por la región de Tarapacá. A los carabineros del vecino país les llamó la atención la extrema rigidez de la ropa que llevaba en su equipaje y después de un examen descubrieron que tenía cocaína impregnada.
El subprefecto rural fronterizo de Carabineros en Tarapacá, Cristian Alarcón, confirmó al periódico digital Soy Iquique que el individuo viajaba con destino a la ciudad del mismo nombre.
Iba a bordo de un bus de la empresa Emanuel, el cual fue revisado en la carretera que une las poblaciones chilenas de Huara y Colchane.
Allí los uniformados revisaron el equipaje de todos los pasajeros y cuando le tocó el turno al boliviano les llamó la atención la poca elasticidad de la ropa, la cual estaba prácticamente tiesa.
Las prendas fueron sometidas a un test químico con el cual se confirmó la presencia de cocaína de alta pureza (clorhidrato), en una cantidad de 3,3 kilogramos.
Los Carabineros informaron de lo ocurrido a la fiscal de turno, Alejandra Gálvez, quien dispuso que el detenido pasara a control de detención en el Juzgado de Garantía de Pozo Almonte.
La técnica de impregnar cocaína en ropa no es nueva; en septiembre de 2014 efectivos de la fuerza antidroga en Bolivia hallaron 19 kilos de cocaína en ropa de niños dentro de una casa en Santa Cruz. En enero de este año, en Colombia, la Policía encontró 14 kilos de cocaína en seis pantalones y 20 cinturones.
Un ciudadano boliviano que transportaba droga en Chile fue detenido en la Región de Tarapacá, luego de que carabineros descubrieron una forma peculiar de llevar cocaína en su equipaje.
Según informa Soy Iquique, el boliviano estaba viajando hacia Iquique a bordo de un bus la empresa Emanuel.
Los carabineros hicieron un operativo en el vehículo a la altura del cruce que une a Huara y Colchane, donde revisaron el equipaje del ciudadano de Bolivia.
A los efectivos les llamó la atención la poca elasticidad de la ropa en el equipaje, la cual estaba practicante tiesa, según el superfecto rural fronterizo de Carabineros en Tarapacá, Cristian Alarcón.
Sometieron la ropa a una test químico antidrogas, que confirmó la presencia de droga. La ropa del boliviano estaba impregnada con cocaína, lo cual explicaba su dureza.
En total, en las prendas estaban impregnados 3 kilos con 333 gramos de clorhidrato de cocaína de alta pureza.