El asediado presidente de Yemen acusó ayer a Estados Unidos e Israel de instigar las protestas contra su régimen y en otras naciones árabes, mientras cientos de miles de personas marchaban en varias ciudades de Yemen para exigir su renuncia, en las manifestaciones más grandes hasta el momento en el país.
Los comentarios de Alí Abdalá Salé representan sus comentarios públicos más duros hasta la fecha en contra de Estados Unidos, uno de sus aliados clave, en una disputa que podría dañar la campaña conjunta contra la red terrorista de Al Qaeda en Yemen.
En su discurso en la Universidad de Saná ante 500 estudiantes y académicos, Abdalá Salé afirmó que "hay un cuarto de operaciones en Tel Aviv con el propósito de desestabilizar el mundo árabe" y que es "dirigido por la Casa Blanca", pero Estados Unidos refutó las críticas del mandatario.
El vocero presidencial Jay Carney dijo que en lugar "buscar chivos expiatorios", Abdalá Salé debería concentrarse en implementar las reformas políticas que su pueblo demanda.
Salé ha estado bajo una creciente presión para renunciar desde que comenzaron las protestas contra su régimen hace un mes.
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