El presidente de EEUU, Barack Obama, dijo ayer, tras reunirse en la Casa Blanca con el premier iraquí, Nuri al Maliki, que “la historia juzgará la decisión” de invadir ese país y remarcó que las tropas estadounidenses abandonarán ese país a fin de año.
“Después de casi nueve años, la guerra en Irak termina este mes”, subrayó Obama en una rueda de prensa junto a Maliki, de visita a Washington. En los próximos días, los últimos soldados norteamericanos regresarán con “la cabeza en alto y con honor”, subrayó el Presidente. “Éste es un momento histórico”, agregó.
De un máximo de 170 mil soldados que estuvieron en Irak en 2007, ahora apenas quedan unos 6.000, que volverán a casa para las festividades de fin de año.
El Mandatario recibió a Maliki para sellar el inicio de una “relación normal entre naciones soberanas”. “La soberanía iraquí debe ser respetada”, recalcó el Presidente, tras advertir que “otras naciones no deben interferir” en los asuntos internos de Irak.
Ambos países mantendrán a partir de ahora una relación normal, “igualitaria, basada en intereses mutuos y mutuo respeto”, dijo. “Irak aún afronta grandes desafíos pero refleja también los grandes progresos hechos, y de todos modos no estará solo ya que puede contar con Estados Unidos como socio seguro y confiable”, agregó.
Maliki, por su parte, indicó la necesidad de su país de completar el proceso de equipamiento del Ejército para proteger su soberanía. En otros encuentros se establecerán los contornos de la futura colaboración militar entre ambos países.
Estados Unidos invadió Irak en marzo de 2003 después de que el Gobierno de George W. Bush acusó al entonces gobernante Saddam Hussein de ese país de poseer armas de destrucción masiva, las cuales jamás fueron halladas. Hussein fue ahorcado el 30 de diciembre de 2006 y desde entonces empezó un lento y violento proceso de transición, siempre al mando de la Casa Blanca.
Durante el encuentro de la víspera, Obama y Maliki también hablaron de seguridad regional, energía y comercio. Tras la reunión, ambos acudieron al cementerio militar de Arlington, donde depositaron una corona de flores en recuerdo de los militares estadounidenses, casi 4.500, muertos en Irak en estos años.
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