La economía capturó el primer debate entre el presidente Barack Obama y su rival republicano, Mitt Romney, quienes prometieron recortes de impuestos pero exhibieron grandes diferencias económicas en la primera de las tres discusiones públicas, a 33 días de las elecciones del 6 de noviembre.
Romney atacó el balance de cuatro años de Gobierno de Obama, al que tildó de fracaso, con el fin de intentar recuperar el terreno perdido en las encuestas.
Obama defendió un “nuevo patriotismo económico” y acusó a su rival de buscar repetir el modelo económico de los ocho años del Gobierno de George W. Bush.
Pero ambos empezaron por disputarse un tema clave: la reducción de impuestos para intentar relanzar la economía.
El Mandatario se burló de su rival republicano, quien había presentado un plan de recortes generalizados para todas las clases sociales. “Durante 18 meses ha estado hablando de su plan de recortes fiscales y ahora, a cinco semanas de las elecciones, dice que su gran idea ‘no importa’”, argumentó Obama, quien considera imposible cuadrar las cuentas públicas sin subir impuestos a los más ricos.
Romney había dicho que su plan no implicaba recortes para esa clase acomodada, algo que ha sido una de las principales críticas de los demócratas.
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