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domingo, 11 de diciembre de 2011

Cristina: “Dios, la Patria y él me lo demanden”

Cristina Fernández rompió ayer el protocolo al jurar su segundo mandato presidencial por la memoria de su esposo y antecesor, el fallecido Néstor Kirchner, antes de estrenarse con un discurso que fue calificado de previsible, autocomplaciente y carente de compromisos de futuro.
Vestida de riguroso luto, Fernández juró sobre la Biblia desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de presidenta de la nación y agregó: "si así no lo hiciera que Dios, la Patria y él (Kirchner) me lo demanden".
De inmediato, visiblemente emocionada al recordar a su esposo, fallecido en octubre del pasado año, recibió de manos de su hija menor, Florencia, la banda presidencial y tomó ella misma el bastón de mando.
Fernández logró así evitar cualquier protagonismo del vicepresidente saliente, Julio Cobos, encarnizado enemigo político de los Kirchner, quien debería haber conducido la ceremonia de juramento.
Con el aval del 54 por ciento de los votos conseguidos en las elecciones del pasado octubre y con mayoría absoluta en el Parlamento, la presidenta estrena cuatro años de legislatura con las manos libres para manejar a su antojo las riendas del país.
"No soy la presidenta de las corporaciones, soy la presidenta de los 40 millones de argentinos", afirmó en una intervención en la que apeló a la responsabilidad de empresarios y sindicatos para mantener el rumbo de la economía argentina. La presidenta volvió a hablar de la ‘sintonía fina’ del modelo económico que anunció hace semanas, pero evitó mencionar temas polémicos como la inflación o la eliminación de subsidios y se limitó a anunciar la creación de un par de secretarías para apoyar la innovación y la competitividad.
Aprovechó para insistir en que Argentina ya pasó hace una década por la crisis que sacude ahora a la eurozona y no escatimó críticas sobre el modelo europeo: "ellos (la UE) gobiernan con metas de inflación y nosotros con metas de trabajo, crecimiento y empleo. Esos son los ejes de nuestro Gobierno y van a seguir siendo", dijo.
Reivindicó la lucha por la defensa de los derechos humanos y su apuesta por la integración regional, la negociación de la deuda externa, que llegó a un 93%.
Resaltó que el país creció más que en sus 200 años de historia, y el hecho de haber alcanzado el mayor salario mínimo vital y móvil de la región. “Mientras haya un solo pobre en la Argentina no estará completo nuestro proyecto nacional, popular y democrático”, insistió.

Un gabinetecon tres caras nuevas
Una vez concluida la ceremonia ante la Asamblea Legislativa, la presidenta se dirigió en un vehículo oficial hasta la Casa Rosada, donde tomó juramento a su nuevo Gobierno, un equipo con solo tres caras nuevas: Juan Manuel Abal Medina, jefe de Gabinete; Hernán Lorenzino, ministro de Economía y Norberto Yahuar, al frente de Agricultura.
El resto del gabinete se mantiene intacto, lo que es una señal de continuidad de las políticas después de ocho años de gobierno kirchnerista. Seguirá en su cargo el ministro de Planificación Federal, Servicios e Inversión Pública, Julio De Vido, un hombre clave para mantener una buena relación con las empresas y con los sindicatos, sobre todo en tiempos en que está deteriorándose el vínculo con el jefe de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano.
Siguieron el acto los presidentes de Bolivia, Evo Morales; Brasil, Dilma Rousseff; Chile, Sebastián Piñera; Honduras, Porfirio Lobo; Uruguay, José Mujica; Paraguay, Fernando Lugo, y el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón. Una curiosidad: fue la primera vez que el canal de videos youtube transmitió en directo una posesión presidencial

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