Ha pasado un poco más de cinco años desde que el ministro de las Fuerzas Armadas, vicepresidente y segundo secretario del Partido Comunista, general Raúl Castro asumió el mando del Gobierno de Cuba, pero el 31 de julio de 2006 no ha significado para ese país solamente el cambio del mandatario, sino la transformación de una nueva Cuba que poco a poco va liberando algunas restricciones impuestas a los ciudadanos hace 50 años atrás.
LA SALIDA DE FIDEL
Una dolencia intestinal alejó a Fidel Castro de manera interina de todos sus cargos el 2006, pero fue recién en febrero del 2008 que su hermano menor Raúl Castro asumió oficialmente la Presidencia por una decisión de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento cubano).
Mientras el diagnóstico de la salud de Fidel Castro se convirtió en un “secreto de Estado”, más de tres millones de trabajadores cubanos realizaron mítines de apoyo a Castro, al Partido Comunista de Cuba (PCC) y a su Gobierno.
TRANSFORMACIÓN
Solamente un año de gestión le bastó a Raúl Castro para identificar que en su país, donde rige el sistema socialista, hacían falta cambios estructurales y por ello convocó a la población a un debate en el que se lanzó duras críticas al modelo implementado desde 1959.
La transformación en Cuba se inició entregando tierras a particulares, permitiendo producciones autónomas y anunciando la liberación de la compraventa de casas y automóviles, además de electrodomésticos.
Algunos de los cambios fueron impulsados por el VI Congreso del PCC realizado en abril de este año.
Antes de ser analizado y modificado en el Congreso, el proyecto fue sometido al debate ciudadano en más de 163.000 asambleas populares en las que participaron 8,9 millones de cubanos.
Según un reportaje realizado hace poco por la BBC los cambios están dando pie a legalizar un país que ya vivía desde mucho antes en la clandestinidad, como lo demuestra la existencia de un millonario mercado negro de viviendas y vehículos.
Una de las medidas que causó mayor impacto en la población fue el despido de 500 mil trabajadores estatales y la entrega de 200 mil licencias para trabajos autónomos.
Esta medida fue aplicada con el objetivo de sanear las finanzas nacionales reduciendo el número de empleados del Estado y el gasto en salarios, además de recaudar los impuestos provenientes de trabajadores autónomos.
También se aplicó medidas de transformación en el campo educativo para garantizar que los jóvenes puedan conseguir trabajo.
Estos cambios estuvieron referidos a impulsar carreras de técnicos medios y reducir las plazas universitarias.
Raúl Castro asignó al frente de estos cambios al economista Marino Murillo, quien era desconocido hasta 2006, pero subió a este puesto con la misión de ser el ‘mecánico’ de las reformas propuestas por el actual presidente.
PARTIDO COMUNISTA CUBANO
El delicado estado de salud de Fidel ocasionó que el cargo de primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), le sea cedido también a Raúl, en abril de este año.
Estos cambios a nivel político dentro del PCC continuaron acompañando las transformaciones a nivel económico.
Raúl Castro señaló desde los inicios de las transformaciones que las “ideas de Fidel estaban puestas en cada uno de los lineamientos propuestos”, aunque los cambios que él impulsó eran impensables.
El actual presidente afirmó que las transformaciones nunca estuvieron orientadas a terminar con el socialismo, sino a hacer reformas que permitan mejorar la economía de ese país.
La economía cubana se vio afectada por diferentes condiciones externas, entre ellas la crisis internacional y la situación económica de Estados Unidos, los fenómenos naturales como los huracanes y las fuertes sequías, sin embargo también reconoció que hay problemas internos propios del modelo.
Por su parte Fidel Castro sorprendió al mundo la gestión pasada al decir que el modelo cubano ya no funciona ni siquiera para esa isla.
En una entrevista que le otorgó al periodista Jeffrey Goldberg de la revista “The Atlantic”, Fidel Castro aceptó que el modelo cubano ya no funciona.
ANÁLISIS
Para el historiador cubano Rafael Rojas las recientes medidas del Gobierno cubano en favor de la compra y venta de automóviles y viviendas han propiciado un ensanchamiento del mercado interno en la isla. Cuando Raúl Castro anunció el ajuste y la insostenibilidad del subsidio a más de un millón de trabajadores estatales y despido de 500.000 personas la crítica de los economistas fue muy fuerte muchos decían que el nuevo presidente parecía invertir los pasos, y se preguntaban porque antes de desocupar a tantos empleados del Estado no había creado las condiciones más favorables para el surgimiento de nuevos empleos.
Él asegura que las condiciones para la generación de nuevos empleos no están plenamente elaboradas en Cuba, aunque el proceso de creación de las mismas recibe ahora un empuje notable. Para el historiador quienes más se favorecen con la compra y venta de automóviles con la nueva ley son aquellos trabajadores del Estado que tienen ingresos en divisas.
“Esa disposición beneficia a las mayorías de empleados estatales, que poseen fuentes de ingreso más limitadas que los trabajadores por cuenta propia o los pequeños y medianos agricultores, pero lo cierto es que quienes tienen mayores posibilidades de capitalizarse son los burócratas y los empresarios, incluidos, desde luego, los contratados por las firmas y negocios mixtos”, aseguró.
La ley de vivienda es menos restrictiva, dice el historiador pero el proceso de comprobación de ingresos lícitos que la misma contempla para hacer la compra a través de depósitos en el Banco Central podría afectar a trabajadores por cuenta propia, medianos agricultores y receptores de remesas.

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