La Unión Europea (UE) logró ayer unir a todos sus Estados miembros, excepto a Reino Unido, en torno a un mismo objetivo: salvar el euro y corregir los males de la unión monetaria con un nuevo tratado. Sin embargo, aunque el pacto fiscal sellado supone para unos un “hito”, para otros es un acuerdo que flojea en el flanco financiero.
Las bolsas reaccionaron con subidas al convenio alcanzado la madrugada de ayer entre los 17 países de la eurozona, a los que se sumarán probablemente otros nueve Estados que no comparten la moneda común y que aún deben hacer consultas internas:
Bulgaria, Dinamarca, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa y Suecia; todos, salvo Reino Unido, que finalmente vetó la reforma del Tratado y quedó aislado.
Londres, que está consciente de que le interesa tener una eurozona estable, porque la crisis de deuda se ha convertido en sistémica y afecta a toda la economía europea, prefirió ponerse de lado de su sistema financiero que podría verse afectado con normas duras que se prevé serán aplicadas a partir del nuevo pacto fiscal.
El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, dijo que no es bueno que Londres se quede al margen, pero tampoco es bueno para los británicos, ya que “si quieren jugar un papel central en Europa, tienen que ser parte de todas las políticas comunes”.
Pese a este revés, originado por las salvaguardas exigidas por el primer ministro británico, David Cameron, para proteger los intereses de la plaza financiera londinense, en términos prácticos y de “sustancia” confeccionar un tratado intergubernamental genera el mismo resultado para el euro que una reforma del Tratado, aseguró la canciller alemana, Angela Merkel.
Es una verdad a medias, porque al tratarse de un tratado internacional, legalmente es más complicado otorgar a la Comisión Europea y al Tribunal de Justicia de la UE el papel de supervisor y sancionador, por lo que el pacto tiene un punto débil. La ventaja es que el proceso de redacción y aprobación del tratado es más rápido: el objetivo es tenerlo listo en marzo.
Darle a la parte de cumplimiento del pacto la máxima fuerza legal es imprescindible, porque los mandatarios de la eurozona saben que no pueden volver a violar otras 60 veces el Pacto de Estabilidad y Crecimiento sin que el incumplimiento por déficit excesivo hubiera tenido consecuencias para los países pecadores.
Esta pérdida de confianza ha contribuido a los problemas que vive hoy el euro y al haberse sumado los errores durante años, ahora no se puede esperar que los 17 países miembros recuperen la credibilidad de la noche a la mañana.
Medidas
La propuesta apoyada por la mayoría de los países de la UE prevé un pacto fiscal que implica fortalecer la disciplina y la coordinación económica de los 17 países del euro.
El acuerdo se gestó tras una larga noche de negociaciones en la que Merkel y el presidente francés Nicolas Sarkozy intentaron convencer vanamente al primer ministro británico David Cameron de que apoyara las reformas propuestas.
Ante la negativa británica, los líderes europeos se vieron forzados a abrir otra vía y alcanzar sus objetivos a través de un nuevo tratado.
Los líderes de la UE lograron acuerdos en medidas concretas como acelerar un año la entrada en vigor del fondo de rescate permanente y dotar al FMI con 200 mil millones de euros para ayudar a países en crisis.
La reunión logró rápidamente un pacto sobre disciplina presupuestaria, que consagra la “regla de oro” para que los países no tengan déficits estructurales anuales superiores al 0,5 por ciento del PIB, que además se incluirá en las constituciones de los países o en legislaciones equivalentes.
Sin embargo, la división llegó a la hora de ver qué marco legal se daba a ese acuerdo. Cameron se erigió en protagonista —secundado por Hungría—, al exigir la inclusión de un protocolo para exonerar al Reino Unido de algunas normas sobre la regulación de los servicios financieros.
“Cameron ha pedido lo que todos considerábamos inaceptable”, resumió la situación el presidente francés Nicolas Sarkozy, quien no dejó de recordar que parte de los problemas económicos actuales “vienen de la desregulación de los servicios financieros”.
EEUU: Se necesita más
La Casa Blanca dio la bienvenida ayer a las “señales de progreso” en la Unión Europea (UE) para hacer frente a la crisis de la deuda, tras el acuerdo alcanzado en la cumbre de Bruselas para reforzar la disciplina fiscal, pero señaló que “evidentemente aún se necesita hacer más”.
En su rueda de prensa diaria, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, indicó que “hay señales de progreso y eso es algo bueno”, aunque renovó su llamamiento a que la UE actúe de modo decisivo contra la crisis en la zona euro.
Acerca del acuerdo logrado, Carney indicó: “Pensamos que los signos de progreso son buenos, éste es un signo de progreso, pero evidentemente aún se necesita hacer más”.
Así, aludió a la necesidad de establecer un cortafuegos “adecuado” para proteger a los países del contagio de la crisis y apoyar a los Estados que lo necesiten.
El portavoz reiteró la posición estadounidense acerca de la crisis al indicar que “al final, es un problema europeo que necesita una solución europea”.
CELEBRACIÓN
Bolsas europeas cierran con alzas
Efe.– Las principales bolsas europeas cerraron ayer la sesión bursátil con fuertes avances, después de que los líderes de la Unión Europea hayan acordado un pacto fiscal del que ha quedado fuera el Reino Unido.
Este optimismo del mercado no sólo se ha vivido en la renta variable, también se ha trasladado a la deuda soberana, lo que ha provocado la caída de las primas de riesgo de algunos países periféricos como España e Italia.
En cuanto a las bolsas europeas, la que más se ha revalorizado hoy ha sido la de Milán, que ha subido el 3,37 por ciento, mientras que la bolsa española ha ganado el 2,23; la de Fráncfort, el 1,91, y la de Lisboa, el 1,49 por ciento.
EL DOW SUBE
Wall Street respira tras el convenio
Nueva York | Efe
Tras una semana de un tenso compás de espera, Wall Street pudo ayer respirar aliviado gracias al pacto europeo para reforzar la disciplina fiscal en la zona euro y tratar de acabar con una crisis que ha provocado una enorme volatilidad en los mercados mundiales en los últimos meses.
El Dow Jones de Industriales, la principal referencia del parqué neoyorquino, consiguió reconquistar la simbólica barrera de los 12.000 puntos que había perdido la jornada anterior al cerrar hoy con una subida del 1,55 por ciento ó 186,56 puntos y quedar en las 12.184,26 unidades.
Ese indicador consiguió acumular así un avance del 1,37 porciento durante estos cinco días.
EN MERCADOS
Banca europea espera resultados
Bruselas | Efe
La Federación Bancaria Europea (EBF, por sus siglas en inglés) confía en que el acuerdo alcanzado por la Unión Europea para reforzar la disciplina fiscal en la zona del euro, en el que no participará el Reino Unido, logre restaurar la confianza en los mercados.
“Confiamos en que el acuerdo conduzca a medidas concretas que ayuden a restaurar un grado de confianza en los mercados”, señaló ayer en un comunicado el director ejecutivo de la EBF, Guido Ravoet.
El acuerdo “era necesario para mejorar la situación de la zona del euro”, según Ravoet, quien también celebró los “pasos positivos” dados hasta ahora por los países que afrontan las mayores dificultades.
TEMEN AISLAMIENTO Y COSTO POLÍTICO
Desplante de Londres genera incertidumbre
Efe y Ap
Aunque el acuerdo puede salvar el euro, las implicaciones políticas de la brecha con Gran Bretaña podrían ser enormes. Alemania y Francia habían esperado convencer a los 27 países de la Unión Europea (UE) para que aceptasen cambiar el tratado que gobierna la unión. Pero Londres, que no usa el euro, dijo que no.
Los líderes británicos dijeron que el nuevo tratado amenazaría su soberanía nacional y dañaría el sector británico de servicios financieros. Alemania y Francia, las dos mayores economías de la eurozona, dejaron claro que el acuerdo entre los 17 países del euro y cualquier otro país que desee sumarse es mejor que nada.
El rechazo del primer ministro británico, el conservador David Cameron, a sumarse al pacto europeo sembró en el Reino Unido temores de quedar aislados de Europa.
La oposición laborista, encabezada por Ed Miliband, así como algunos liberaldemócratas —socios de los “tories” en el Gobierno— criticaron la “débil” estrategia de Cameron en Bruselas y auguraron una pérdida de influencia.
En su esfuerzo por proteger a la City de Londres, el líder conservador se negó a respaldar un tratado para aumentar la disciplina fiscal en la eurozona que fue apoyado por la mayoría de los 27 países de la UE.
“Fue una decisión dura, pero apropiada”, dijo Cameron al término de la reunión en Bruselas, en la que el presidente francés Nicolas Sarkozy culpó “a los amigos británicos” por la falta de unanimidad que hubiera posibilitado una reforma del Tratado de Lisboa, en lugar de forzar a un acuerdo intergubernamental.
Muchos laboristas han criticado que el Primer Ministro se desmarcara sin obtener nada a cambio de un acuerdo que no iba a afectar directamente al Reino Unido al no tener el euro, con la consiguiente pérdida de influencia en la toma de decisiones.
En un gesto de apoyo a Cameron, el vice primer ministro británico, el liberaldemócrata Nick Clegg —que lidera el partido más europeísta del país—, dijo que esas peticiones de protección eran “razonables” no sólo para la City sino “para todo el mercado único”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario