Washington pidió ayer a Pakistán, una semana después de la muerte de Osama bin Laden, que investigue sobre la ‘red de apoyos’ que permitió al líder de Al Qaeda mantenerse oculto en ese país.
"Pensamos que debió de haber algún tipo de red de apoyos para Bin Laden dentro de Pakistán", dijo el presidente de EEUU, Barack Obama, en una entrevista.
Islamabad prometió investigar, pero rechazó que extremistas islámicos hayan encontrado allí un santuario.
Invitado a varios debates en las principales cadenas de televisión, su asesor en temas de seguridad, Tom Donilon, también pidió a Islamabad que realizara una investigación, pero intentó no echar leña al fuego afirmando que nada permitía acusar a los dirigentes paquistaníes de haber protegido a Bin Laden.
El embajador de Pakistán en Estados Unidos, Hussain Haqqani, aseguró ayer que ‘rodarán cabezas’ de altos funcionarios paquistaníes tras descubrirse que Osama bin Laden se escondía desde hacía años en Pakistán.
La oposición paquistaní considera que el presidente, Asif Ali Zardari, y el primer ministro, Yusuf Raza Gilani, deben explicar cómo fue posible que un comando norteamericano ingresara a territorio nacional o bien dimitir.
EEUU difundió cinco videos incautados durante la operación militar. En la última grabación antes de ser ultimado, Bin Laden advierte que no habrá seguridad para EEUU hasta que los palestinos no la tengan.
Mientras tanto, continuaban las reacciones a la muerte de Bin Laden. Los ataques contra objetivos gubernamentales en Kandahar, en el sur de Afganistán, son ‘una venganza’ de extremistas, indicó la oficina del presidente afgano, Hamid Karzai.
En Somalia, islamistas radicales que están coordinados con Al Qaeda prometieron "continuar la guerra santa contra los infieles" e inmolarse si fuera necesario.
Según el diario Asharq Al-Awsat, una de las suegras de Bin Laden murió en Siria de un ataque cerebral cuando se enteró de la muerte de su yerno.
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