Tras el exitoso atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de septiembre de 2001, Osama Bin Laden “se levantaba e intentaba pensar en ideas de cómo atacar el territorio estadounidense, para comunicarlas a sus subordinados”.
Así lo declaró a la cadena de televisión NBC un analista de los servicios de inteligencia estadounidenses que prefirió guardar su anonimato ante la sensibilidad de la información.
“Él no estaba retirado o aislado. Iba más allá de ser una fuente de inspiración, y de dirigir”, sostiene el analista. Ésta es la conclusión a la que llegaron los servicios secretos de EEUU tras un análisis preliminar de los diez discos duros, cinco computadoras y cerca de 100 lápices ópticos incautados en la mansión de Bin Laden en Abottabad. “Estaba completamente involucrado en llevar a cabo otros atentados como los del 11-S. Tenía una reputación de gestionar incluso los detalles, pero hemos descubierto que era capaz de equilibrar esa idea con la conciencia de que otros debían llevar a cabo las operaciones”, explicó el experto antiterrorista, que aseguró que entre el material obtenido encontraron nuevas pruebas de que se trataba de Bin Laden, y también detalles de planes de futuros ataques terroristas.
Sin embargo, estos planes no se publicarán para no dar ideas a otros grupos terroristas.
En los últimos años, Bin Laden asumió un papel secundario en los mensajes públicos de Al Qaeda, lo que hizo pensar que o bien estaba muy enfermo o había reducido sus contactos con sus lugartenientes para evitar ser descubierto por la CIA. Tras escapar de las montañas afganas de Tora Bora, Osama emitió cuatro mensajes grabados.
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