La alta demanda hizo que los argentinos compren en las calles el “dólar no oficial” a precios elevados.
Un contexto difícil (recesión en Europa, lento crecimiento de Estados Unidos y desaceleración en Brasil) puso al Gobierno de Argentina ante la necesidad de incentivar la demanda y buscar inversiones para fortalecer la oferta, pero, sobre todo, cuidar los dólares que se utilizan para pagar las cuotas de su deuda externa, para lo que consignó una partida de 10.000 millones de dólares en el presupuesto de este año.
Esto hizo que a partir de noviembre de 2011 se pusieran en marcha varias medidas para fortalecer la posición del Banco Central como comprador de dólares (cepo cambiario) y, por otro lado, incentivar la oferta de billetes (acortamiento de los plazos para que los exportadores liquiden sus ventas en el mercado cambiario local).
No obstante, se considera que pese a que el Banco Central es el único comprador masivo de dólares, este año las reservas internacionales volverán a caer. A finales de 2010 sumaban 52.000 millones de dólares, en 2011 cerraron en 46.500 y se calcula que a fin de 2012 se ubiquen por debajo de los 45.000 millones.
El mercado paralelo. Ambas medidas provocaron incertidumbre entre los ahorristas; la falta de acceso al mercado cambiario oficial provocó preocupación y muchos se volcaron al mercado extraoficial de cambios. El dólar paralelo llegó entonces a los 5,17 pesos.
Por otro lado, desde hace días que se ve hacer fila a cientos de argentinos para comprar dólares “baratos”, a 2,9 pesos. Mientras que, el dólar “blue” (dólar no oficial) llegó hasta los seis pesos.
La disposición para la compra de la moneda extranjera con el fin de contener la fuga de capitales rige desde noviembre de 2011, pero los fuertes controles se implementaron este año, en momentos en que el Gobierno se prepara para hacer frente a vencimientos de la deuda externa y registra un menor ingreso de divisas por las exportaciones del país, que cayeron en abril un 6 por ciento en comparación con el mismo mes de 2011.
En los últimos días, el Gobierno también desplegó un intenso operativo de control con perros adiestrados para detectar dólares en los pasos fronterizos con Uruguay.
Otra de las medidas para frenar la salida de dólares del país es que la estatal Administración Nacional de Ingresos Públicos (AFIP) exige a quienes compran paquetes turísticos por medio de agencias llenar un formulario con sus datos personales y con información acerca del viaje proyectado.
El cuestionario se encuentra en la página web del organismo recaudador y los espacios a llenar conciernen a los motivos del viaje (salud, turismo, congresos), el destino y las escalas, la fecha de salida y de regreso.
Entre el comienzo de la dictadura (marzo de 1976) y 2001, la deuda de Argentina se multiplicó casi por 20, pasando de menos de 8.000 millones de dólares a cerca de 160.000 millones.
El jueves 31 de mayo, los cacerolazos regresaron a la Argentina como medida de protesta social por las políticas económicas, al igual que en 2001, cuando este mecanismo logró la renuncia del presidente Fernando de la Rúa.
Al gobierno de uruguay le preocupan las restricciones impuestas por argentina para sacar dólares del país, dijo el ministro de Turismo y Deporte, Héctor Lescano. En Argentina, desde hace semanas se comenzó a aplicar una nueva medida que obliga a quienes viajan al exterior, y quieren comprar divisas, a brindar a datos sobre el país de destino, fechas y escalas, motivo del viaje y la forma de pago. Con un 7,5% del PIB de Uruguay, en los últimos años, el turismo es el segundo sector, detrás del rubro agroexportador.
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