A pesar de la persistente lluvia y unas temperaturas invernales, los londinenses se lanzaron a las calles para ser testigos del mayor espectáculo naval del país en los último 350 años, que representó el plato fuerte de las celebraciones de cuatro días del Jubileo de Diamantes.
El desfile por el Támesis de mil góndolas, veleros, traineras, barcos militares, lanchas y embarcaciones de recreo pretendió rememorar los grandes acontecimientos fluviales del pasado inmortalizados por el pintor Canaletto en el siglo XVIII.
Una demostración de la grandeza y la pompa de la familia real más famosa del mundo que goza en estos momentos de unos niveles de popularidad históricos, gracias al apoyo y las simpatías que genera Isabel II, de 86 años, la única monarca que han conocido la mayoría de los británicos.
La soberana, vestida de blanco para contrastar con el azul y rojo de la bandera británica, recorrió el Támesis acompañada de su familia en una barcaza, haciendo frente al mal tiempo que no mitigó el entusiasmo popular y pese al cual exhibió en varias ocasiones su sonrisa.
La reina estuvo acompañada por toda la familia real.
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