Fawzia Koofi es la mujer que quiere presidir el país más machista del mundo, Afganistán. Es vicepresidenta del Parlamento afgano, es una de los 23 hijos de su padre, su madre fue la segunda de siete esposas y vivía en uno de los rincones más remotos, donde se tenía por costumbre azotar a la madre si el arroz no estaba bien cocido. En 2005 Koofi se convirtió en una de las primeras féminas elegidas para formar parte del parlamento afgano. El año pasado contribuyó a la aprobación de una ley que, de forma pionera en Afganistán, tipifica la violación como delito. Y ahora ha anunciado que será candidata a la presidencia en 2014.
“No me postulo por el mero hecho de postularme. Este país necesita un cambio”, afirmó.
Ha sobrevivido a varios intentos de asesinato, incluida una emboscada en la que dos de sus escoltas murieron mientras ella estaba dentro el coche con una de sus hijas (tiene dos: Shuhra, de 12 años, y Shaharzad, de 13).
“Vive bajo una constante tensión y miedo a la muerte”, afirma Nadene Ghouri, la periodista que colaboró con Koofi en su autobiografía ‘La hija preferida’. “No son solo los talibanes. Hay elementos en el Gobierno a los que les gustaría verla con la boca cerrada”.
Una presidenta en Afganistán sería algo revolucionario. Pero, a pesar de sus logros, Koofi no es revolucionaria. Sigue viéndose con familias de su provincia, en las que las mujeres valen menos que el ganado y a los bebés los mantienen calientes con estiércol de animal. Allí es donde está desarrollando cambios sustanciales, tan simples como higiene básica y medicina moderna. Pero también se siente cómoda estrechando la mano de los líderes mundiales: George y Laura Bush, Tony Blair, Condoleeza Rice... Tal vez una de las razones de su reconocimiento internacional es que encarna mucho de lo que Occidente esperaba lograr cuando derrocó a los talibanes hace diez años. “El cambio llegará; lo hará de la mano de mujeres como Fawzia, y harán falta varias generaciones –dice Ghouri–. Puede haber muchas fawzias en el futuro, pero de momento ella es la única y está abriendo el camino”. /

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