El siglo XX arrancó con una Europa de solo tres repúblicas. El XXI con una Europa de apenas 10 monarquías, algunas de las cuales enfrentan cuestionamientos por el manejo discrecional de fondos públicos, no pocos casos de corrupción y sonados escándalos matrimoniales. La crisis económica también amenaza con hacer tambalear a las casas reales.
Con el tiempo estos regímenes han perdido algo más que presencia. Sus funciones, con matices, casi las mismas: representación institucional, otras como poner su firma en leyes, acreditar cargos, nombrarlos u ostentarlos como la jefatura de las Fuerzas Armadas, como es el caso del príncipe William en el Reino Unido.
Mantienen contactos con los dirigentes políticos. Algunos frecuentes, es el caso de Beatriz, la reina de Holanda. Otros tienen más presencia por sus otras vidas, como la artística, de Margarita II de Dinamarca.
O figura casi solo testimonial, como la monarquía sueca al mando del rey Carl XVI Gustav. En común: no tienen una oposición mayoritaria, son símbolos nacionales y, en no pocos casos, tambalean por sus ostentaciones.
Mientras en Bélgica y España las casas reales afrontan mayores problemas, en el Reino Unido y Dinamarca están las más transparentes y populares. El caso español es, de lejos, el más alarmante.
Expertos en la materia señalan que, para evitar mayores desgastes, algunos monarcas, como Juan Carlos I de Borbón en España, han decidido hacer públicas sus cuentas y se han visto interpelados por la falta de transparencia con la que, hasta ahora, se venían manejando.
De esa forma se supo que el rey español gana 292.752 euros al año ($us 385.000), que el príncipe Felipe recibe desde hace 10 años un salario de 70.259 euros ($us 92.400), y que la Reina Sofía y las infantas no tienen sueldo fijo, sino que reciben las cifras que indica el monarca, que durante el pasado ejercicio sumaron alrededor de 375.000 euros ($us 493.300). En total, la Casa del Rey recibe alrededor de 8,4 millones de euros ($us 11 millones) y emplea a 507 personas.
La contracara de la monarquía española está en Gran Bretaña. La Casa Real está entre las más populares del mundo, siendo un verdadero y sólido símbolo de la unidad del sistema británico.
A sus 85 años, Isabel II de Inglaterra es uno de los personajes más preciados de Gran Bretaña y una de las más transparentes.
En su página de Internet la casa Windsor brinda hasta el más mínimo detalle de cómo gasta los 38,5 millones de euros ($us 50,6 millones) que recibe actualmente del Estado, lo que ha llevado a los conservadores a prometer un ajuste en 2015.
Casa real, en crisis
La crisis en la monarquía española se hizo más evidente cuando se conoció de un grave caso de corrupción, que golpea directamente al yerno del rey Juan Carlos I, Iñaki Urdangarín, casado con la hija del monarca, la infanta Elena de Borbón, y envuelto en malos manejos en el Instituto Noós.
Pero la crisis también es política. Juan Carlos I cumplió el 5 de enero 74 años, y diversos analistas y políticos han comenzado a preguntarse si su hijo Felipe podrá heredar la legitimidad paterna sin problemas, a lo que se han sumado las denuncias sobre las infidelidades del rey.

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