La ciudad palestina de Nablus, en el norte de Cisjordania, continúa cercada por el Ejército israelí, que ha lanzado una amplia campaña de busca del asesino de una familia de cinco israelíes en una colonia judía cercana.
El Ejército ha arrestado a una veintena de palestinos, ha desplegado controles en todos los accesos e impedido la entrada y salida de la urbe a cualquier vehículo palestino, según testigos citados por la agencia palestina ‘Maan’.
La agencia oficial palestina ‘Wafa’ asegura que decenas de colonos judíos han atacado las localidades de Hawara, Burin y Asira, en represalia por el atentado.
El ataque, cometido alrededor de la una de la madrugada, hora local (23:00 GMT), es el que más víctimas israelíes ha dejado desde marzo de 2008, cuando un palestino penetró en una escuela religiosa judía en Jerusalén y mató a ocho estudiantes con un arma automática.
Rompe además una dinámica de actos violentos contra israelíes puntuales en comparación con la frecuencia del inicio de la pasada década, en los años más duros de la Segunda Intifada.
En esta ocasión las víctimas fueron los padres y tres de sus hijos, uno de once años, otro de tres y un bebé, acuchillados cuando dormían en su casa en el asentamiento de Itamar, donde residen unas cien familias nacionalistas religiosas judías.
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